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La herencia de los 'Ayuntamientos del cambio': solo repiten Colau, 'Kichi' y Ribó

Vinieron como abanderados de la "nueva política" y en muchos casos sus gestiones han generado más crííticas de las esperadas

La herencia de los Ayuntamientos del cambio: solo repiten Colau, Kichi y Ribó

 

Rodrigo Paz

Tiempo de lectura: 7'Actualizado 18 ago 2019

Muchas han sido las ciudades que el pasado 24 de mayo de 2015 sufrieron un importante cambio en la estructura de sus hemiciclos. Aparecieron varias figuras políticas a lo largo del territorio nacional que irrumpieron con fuerza, especialmente en las ciudades más importantes de nuestro país. Figuras políticas que lograron dirigir los principales ayuntamientos españoles y se autodenominaron como los alcaldes del cambio. Pero tras cuatro años en el poder, ¿realmente han logrado un cambio?

BARCELONA

Si existe alguna ciudad que represente estos ayuntamientos del cambio esa es Barcelona. La ciudad condal experimentó un gran cambio en 2015 con la subida al poder de Ada Colau y su partido, Barcelona en Comú. Obtuvo 176.337 votos, que convirtieron a su formación política en la lista más votada de Barcelona. Sus 11 escaños unidos a los votos de la izquierda (5 de ERC, 4 del PSC y 1 de la CUP) sirvieron para investir a Ada Colau como alcaldesa de Barcelona el 13 de junio de 2015.

Su investidura marcó el inicio de una gestión que ha generado muchas críticas. La inseguridad es el principal problema de los barceloneses, y no es de extrañar dado que en estos cuatro últimos años los delitos se han disparado en la ciudad condal. El ministerio del Interior ha cifrado en un 20% el aumento de delitos tan sólo en 2018. La situación es especialmente preocupante en el Raval por la presencia de numerosos 'narcopisos' y en el metro de la ciudad. Allí se han llegado a ver numerosas imágenes de carteristas o violencia que se han hecho virales a través de las redes sociales. La permisividad y tolerancia del Ayuntamiento en esta cuestión unida a su mala gestión ha causado un enfrentamiento entre el consistorio y la Guardia Urbana e incluso ha llevado a varias asociaciones vecinales a crear patrullas ciudadanas.

La deuda del Ayuntamiento de Barcelona también es una cuestión preocupante. Según el consistorio se encuentra en los niveles más bajos de la última década pero lo cierto es que la herencia del 'convergent' Xavi Trias ha permanecido inamovible en los 836 millones de euros desde que Ada Colau asumió la alcaldía de Barcelona hace ya cuatro años. Veremos cómo será esta nueva legislatura con un concejal menos y con la necesidad de apoyos del PSC y el partido de Manuel Valls.

MADRID

La capital española es el otro gran foco de estos “Ayuntamientos del cambio”. En 2015 la izquierda volvía a ocupar la alcaldía de Madrid 26 años después. Lo hacía en las municipales la candidata de Ahora Madrid, Manuela Carmena, al conseguir 519.210 votos que situaban a su formación como la segunda fuerza más votada, tan sólo por detrás del Partido Popular. No obstante, los apoyos del PSOE consiguieron encumbrara a la hoy exalcaldesa de la capital.

La gestión de Ahora Madrid durante estos cuatro años no dista mucho de la realizada en la ciudad condal. Carmena no ha ejecutado todas las inversiones que estaban presupuestadas, el grado de ejecución presupuestaria ha estado por debajo del 50%, un dato que sube ligeramente hasta el 57% en el caso de las operaciones de asfalto. Obras importantes y prometidas como la de Madrid Nuevo Norte (recientemente aprobada), Plaza de España, el Mercado de Legazpi, las factorías industriales de Villaverde y de Vallecas, 12 aparcamientos disuasorios, 8 polideportivos, 7 bibliotecas y 11 centros de mayores todavía están en el aire.

Una de las famosas promesas electorales de Manuela Carmena ha sido la de paralizar los desahucios en la capital española. Una promesa que no ha cumplido no porque no quisiera, sino porque no podía. Desde la llegada de la candidata de Ahora Madrid a la alcaldía se han producido más de 13.000 desahucios, hecho que ha molestado a muchos de sus votantes.

Otra de las promesas de Manuela Carmena ha sido la construcción de 4.200 viviendas públicas durante su mandato pero lo cierto es que a día de hoy tan sólo se han construido 63. Lo que sí ha aumentado ha sido la lista de espera para acceder a una de estas viviendas sociales, que ha pasado de las 7.000 a las 30.000.

La deuda siempre ha sido uno de los grandes problemas del Ayuntamiento de Madrid. A finales de 2014 esta se situaba en los 5.936 millones y al término del mandato de Manuela Carmena se redujo en un 54%, situándose en los 3.174 millones. Es cierto que se ha reducido a lo largo de estos cuatro últimos años pero, ¿a qué coste? Lo cierto es que hay una parte de los presupuestos destinados a invertir en los distritos. Gastos que cuando no se ejecutan el Ayuntamiento está obligado a dedicarlo a deuda. Es por eso que se ha ido reduciendo tanto esta tarea pendiente del consistorio de la capital, a costa de las mejoras de los distritos de la ciudad.

La ‘okupación’ ha sido otro de los mayores problemas. Durante los 4 años de mandato de Carmena, el número de viviendas okupadas ha sido superior a las 6.500. Su crecimiento ha sido de un 233% con respecto a 2015. Por ejemplo, en el barrio de Puente de Vallecas se ha llegado a okupar un edificio donde estaba planeada la construcción de una comisaría de Policía.

La inseguridad también ha aumentado en la capital. La Policía ha denunciado el recibimiento de instrucciones que les han dificultado perseguir a delincuentes. De hecho, desde que Carmena llegó a la alcaldía las intervenciones policiales se han reducido un 24,41% mientras que el número de agresiones sexuales ha aumentado un 23% y los delitos relacionados con el tráfico de drogas se ha incrementado un 30%.

No obstante, si hay un punto de queja de los vecinos de todos los distritos de Madrid, ese ha sido la escasa limpieza de las calles de la capital. Se han pasado de 36.301 avisos por limpieza en 2014 a 44.726 en 2018.

‘Madrid Central’ ha sido otra de las grandes polémicas de la administración de Carmena. Un plan que no ha gustado especialmente a los comerciantes afectados, que aseguran que su implantación supuso una caída del 15% de la facturación. Una medida surgida para reducir los índices de contaminación y que no ha cumplido su propósito como se pensaba. La mejora no ha sido muy sustancial, únicamente se ha reducido la emisión de óxidos de nitrógeno en menos del 0,1%. Tampoco se ha reducido el tráfico rodado y la contaminación en los distritos frontera de ‘Madrid Central’ ha aumentado.

VALENCIA

El 24 de mayo de 2015 Valencia volvía la izquierda a la alcaldía de Valencia tras 24 años en el gobierno local del Partido Popular. Lo hacía el líder de Compromís, Joan Ribó, tras conseguir ser la segunda lista más votada con 95.958 y lograr la mayoría absoluta junto con PSOE y Valencia en Comú.

Uno de los principales problemas del Ayuntamiento de Valencia al igual que el de muchas otras grandes ciudades españolas ha sido la deuda pública. A comienzos de 2015 la deuda se encontraba en los 784 millones de euros, una situación insostenible para el consistorio al tratarse de una deuda superior al 100% de sus ingresos y que obligó a poner en marcha un plan de ajuste que limitaba el margen de actuación en inversiones y proyectos. Medidas que cuatro años después consiguieron reducir la deuda hasta los 446 millones de euros.

Aun así, para el consistorio dirigido por Ribó, otro foco de problemas ha sido el empleo. Valencia cuenta con un 36% de paro juvenil, un porcentaje superior a la media en España. Además, los contratos son en su mayoría temporales.

La movilidad es otro de los aspectos a mejorar. Durante estos últimos cuatro años Valencia se ha colapsado con continuos atascos debido a la guerra que Ribó le ha declarado al coche.

La oposición ha denunciado en muchas ocasiones la suciedad y el mal olor de muchas calles de Valencia. Y es que la basura se acumula en muchos puntos de la ciudad sin que el servicio de limpieza de residuos sea capaz de solucionar el problema.

Ahora, cuatro años después, Compromís ha logrado imponerse en las municipales al resto de formaciones políticas con 106.395 votos que le han otorgado al partido de Joan Ribó un total de 10 escaños en el consistorio, que unidos a los 7 que tiene el PSOE volverá a ponerse al frente del Ayuntamiento de Valencia durante los próximos cuatro años.

CÁDIZ

Tras veinte años de mayorías absolutas del Partido Popular en Cádiz, las municipales de 2015 cambiaron radicalmente el panorama del consistorio. El Partido Popular ganaba nuevamente las elecciones en la ciudad andaluza pero no con la contundencia que lo solía hacer. La nueva formación política, Por Cádiz Si Se Puede, liderada José María González Santos, más conocido como ‘Kichi, ocuparía tras los resultados electorales la alcaldía de Cádiz con los apoyos de PSOE y Ganar Cádiz en Común.

La deuda es siempre uno de los mayores problemas de los ayuntamientos españoles pero durante el mandato de ‘Kichi’ esta se ha reducido de los 213 millones de euros a los 139. En Cádiz los mayores problemas son el paro, uno de las más altos de España, el tráfico y la dificultad para aparcar en la ciudad debido a la escasez de plazas disponibles. Aspectos que ‘Kichi’ tendrá que mejorar durante los próximos cuatro años tras ganar las municipales del pasado 26 de mayo con Adelante Andalucía.

SANTIAGO

En 2015 se presentaba por primera vez en la capital gallega Compostela Aberta cuyo mensaje estaba centrado en la “nueva forma de hacer política” y el compromiso de “gobernar para la mayoría social agredida”. La nueva formación política liderada por Martiño Noriega consiguió ser la formación más votada en las municipales de mayo de 2015.

Un gobierno local que ya comenzó con el pie izquierdo despreciando a las pocas semanas la historia y tradiciones de la ciudad cuando Noriega se negó a asistir a la Ofrenda del Apóstol. Más tarde se desencadenaron una serie de problemas de gestión que evidenciaron la incapacidad de Compostela Aberta de gobernar en la capital gallega. Primero fue la controvertida adjudicación de los comedores escolares, más tarde las sanciones a locales de hostelería que llegaron incluso hasta los juzgados, el presunto trato de favor a empresas vinculadas a algunos miembros de la formación nacionalista y la criticada gestión de los servicios básicos, especialmente el de limpieza y mantenimiento de los espacios públicos.

La gestión de Compostela Aberta desde el Pazo de Raxoi se notó en las urnas el pasado 26 de mayo cuando el partido de Martiño Noriega se pegó un auténtico batacazo electoral, al perder la mitad de los concejales que tenían en el consistorio y pasaron de ser la primera fuerza política de la ciudad a ser la tercera.

ZARAGOZA

En las municipales de 2015 la ciudad más grande de Aragón, Zaragoza, vivió un importante cambio político. El Partido Popular fue la fuerza más votada pero Zaragoza en Común le siguió de cerca y sus votos unidos a los del Partido Socialista permitieron a la nueva formación ocupar la alcaldía de Zaragoza.

Tras cuatro años de mandato de Zaragoza en Común el Ayuntamiento de la capital maña se encuentra en una situación de quiebra. Las deudas acumuladas por el Ayuntamiento superan los mil millones de euros. Parte de ellas deben abonarse de forma inminente por sentencia judicial pero las arcas no tienen la suficiente liquidez, lo que forzará al Ayuntamiento de Zaragoza a solicitar al Estado un préstamo multimillonario.

La deuda ronda actualmente los 850 millones de euros. No obstante a esa cifra hay que sumarle otros 180 millones de deuda derivados del tranvía y otros 35 millones de euros que el gobierno municipal debe a varias contratas municipales tal y como recogen varias sentencias judiciales. Resultados que desde el consistorio dan por hecho que desencadenarán más reclamaciones de otras concesionarias.

Otras polémicas del gobierno de Pedro Santiveste, conocido como el alcalde de la gomina o de los viajes, han sido las remunicipalizaciones, una de las propuestas electorales estrella de Zaragoza en Común que nunca se llegó a completar. La controversia con las sociedades municipales convirtió a Santiveste en el primer alcalde de Zaragoza en ser reprobado por el pleno del consistorio, que consideró las medidas que quería emprender el Ejecutivo local de antidemocráticas.

La gestión de Zaragoza en Común, calificada por los partidos de la oposición de “desastrosa”, también se ha notado en las urnas al pasar de ser la segunda fuerza con 9 escaños a ser la cuarta lista más votada con tres escaños.

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