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NIÑO GABRIEL

Dos perros marcaron el mismo recorrido de Quezada al matar a Gabriel

Dos canes del Servicio Cinológico de la Guardia Civil marcaron el mismo recorrido realizado por Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, en la finca de Rodalquilar, en Níjar (Almería), en la que acabó con la vida del pequeño.,Un agente de dicha unidad ha señalado que durante la reconstrucción de los hechos realizada junto a la acusada los perros realizaron dos marcajes en el interior de la vivienda, en un cubo y una fregona, así como en un "pu

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 13:14

Dos canes del Servicio Cinológico de la Guardia Civil marcaron el mismo recorrido realizado por Ana Julia Quezada, autora confesa de la muerte del niño Gabriel Cruz, en la finca de Rodalquilar, en Níjar (Almería), en la que acabó con la vida del pequeño.

Un agente de dicha unidad ha señalado que durante la reconstrucción de los hechos realizada junto a la acusada los perros realizaron dos marcajes en el interior de la vivienda, en un cubo y una fregona, así como en un "punto concreto del suelo".

Posteriormente, en una pasarela de madera del jardín, los canes apuntaron a un punto en el que podía haber restos de sangre. "Los dos marcan el mismo punto", ha incidido el agente.

Por su parte, un capitán de la Sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha negado que Quezada colaborase, apuntando que intentó inculpar durante la investigación a otras personas como su expareja, pero que al ser detenida sí reconoció los hechos "desde el primer momento", pero asegurando que fue un accidente.

"Nos dice que le había tapado la boca y eso había provocado que falleciera. La misma respuesta que ha ido manteniendo en el tiempo, aunque a nivel policial, como investigadores, no nos cuadraba mucho con la secuencia que cuadraba con el homicidio (...) Omitía cualquier episodio que pudiera ir contra ella en plan negativo", ha añadido.

Sobre la finca, ha incidido en que se encuentra "relativamente alejada de otras construcciones" y que recuerda que un hacha utilizada por Quezada se encontraba en "un lugar no visible, desde nuestro punto de vista escondida del lugar de los hechos, en la parte trasera, tras la valla, pensamos que podía haber sido arrojada a la vivienda anexa".

Ha identificado también la pala y el rastrillo que supuestamente utilizó la acusada para enterrar a Gabriel, y ha sostenido que Quezada nunca dio explicaciones "muy lógicas" sobre lo que había hecho en la finca el día que desapareció Gabriel, aunque lograron ubicar sus movimientos ese día por los repetidores de telefonía.

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