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JUICIO PROCÉS (Análisis)

El cortafuegos de Trapero

Tras codearse con Carles Puigdemont y ser entronizado por el soberanismo, el mayor Josep Lluís Trapero se ha desmarcado del proyecto independentista con un cortafuegos que puede comprometer a las defensas del procés: los Mossos dejaron claro que no quebrarían la Constitución y se ofrecieron a detener a todo el Govern.,En la testifical más esperada del juicio en el Supremo a la cúpula del "procés", Trapero, pendiente de ser juzgado por rebelión en la Audiencia

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 20:52

Josep Fusté.

Tras codearse con Carles Puigdemont y ser entronizado por el soberanismo, el mayor Josep Lluís Trapero se ha desmarcado del proyecto independentista con un cortafuegos que puede comprometer a las defensas del procés: los Mossos dejaron claro que no quebrarían la Constitución y se ofrecieron a detener a todo el Govern.

En la testifical más esperada del juicio en el Supremo a la cúpula del "procés", Trapero, pendiente de ser juzgado por rebelión en la Audiencia Nacional, ha recriminado al Govern su "irresponsabilidad" con el 1-O, ha confesado su "incomodidad" por la deriva política del ejecutivo de Puigdemont y ha defendido a capa y espada a los Mossos d'Esquadra en su dispositivo "conjunto" con Policía y Guardia Civil para impedir el referéndum "ilegal".

Después de que sectores del soberanismo acusaran de "traidor" al comisario Manel Castellví por sostener en el Supremo que los Mossos habían pedido al Govern que diera marcha atrás con el 1-O por el riesgo de violencia, Trapero, idolatrado hasta ahora por los independentistas, no sólo ha corroborado lo que apuntó su jefe de Información, sino que ha ido más allá y ha soltado amarras con el ejecutivo de Puigdemont.

Sin improvisar, sin los titubeos de Castellví, con la seguridad con la que siempre ha intervenido en público, y más en el día clave para su futura defensa en la Audiencia Nacional -donde se enfrenta a una petición fiscal de 11 años de cárcel-, Trapero se ha distanciado ya por siempre de Puigdemont y de su Govern.

Los Mossos emplazaron a Puigdemont y a los exconsellers Oriol Junqueras y Joaquim Forn al cumplimiento de la legalidad y advirtieron de que "no iban a quebrar nunca con la legalidad ni la Constitución" y que no acompañaban el proyecto independentista, ha esgrimido Trapero.

Un dique de contención para separar a los Mossos del Govern de Puigdemont que el mayor ha ido levantando en el Supremo con firmeza y con un relato que se notaba preparado a conciencia -no en vano, su abogada, Olga Tubau, estaba sentada a su lado-.

Y por si aún podía quedar alguna duda, Trapero ha soltado la bomba, cuando le interrogaba Xavier Melero, abogado de Joaquim Forn: pese a desconocer la "trascendencia jurídica" de la DUI, se ofrecieron el 27 de octubre de 2017, ante las máximas autoridades judiciales de Cataluña, a detener a Puigdemont y a todos sus consellers, nueve de ellos sentados en el banquillo del Supremo.

Con Puigdemont actualmente fugado de la justicia española en Bélgica, Trapero ha desvelado incluso que los Mossos habían preparado el dispositivo para detener al entonces presidente y a sus consellers dos días antes de la DUI del 27 de octubre, dada la "gravedad" de la situación.

El mayor no ha ocultado su "incomodidad" y su enfado con el ejecutivo de Puigdemont, especialmente con el exconseller Joaquim Forn, a quien ha echado en cara que prometiera que los Mossos d'Esquadra garantizarían que se podría votar con normalidad el 1-O. "Dio una imagen que alimentó algo que creo que estamos pagando y no se adecúa con la realidad", ha afeado a quien fue su jefe político.

La declaración de Trapero puede comprometer a las defensas de los consellers del Govern, porque su versión reafirma que el ejecutivo de Puigdemont tiró adelante el 1-O pese a los riesgos de que hubiera violencia y porque impulsaron una DUI en un momento de "gravedad" que llevó a los Mossos a planificar su detención.

Pero por contra, trata de desbaratar la tesis de las acusaciones de que los Mossos d'Esquadra, con Trapero al frente, se erigieron en el "brazo armado" del "procés", una de las claves para imputar un delito de rebelión a la mayoría de exconsellers juzgados en el Supremo y al propio mayor en su juicio en la Audiencia Nacional.

No han pasado ni cuatro años desde que Trapero, con camisa hawaiana, confraternizó con Puigdemont en la célebre paella de agosto de 2016 con un grupo de amigos en Cadaqués (Girona), donde el mayor mostró sus habilidades con la guitarra acompañando el "Paraules d'Amor" de Serrat, tarareado por el entonces president. Un amor que difícilmente volverá. EFE.

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