Audio

Josu Ternera pone voz al comunicado de ETA anunciando su disolución

 

Tiempo de lectura: 4Actualizado12:00

El historial delictivo de José Antonio Urrutikoetxea Bengoechea, alias Josu Ternera, tiene una larga extensión. Nacido en Vizcaya el 24 de diciembre de 1950, a Ternera se le considera uno de los históricos miembros de la cúpula de ETA, y participante en los intentos de negociación desarrollados por la banda terrorista. Fue el encargado de leer el comunicado de disolución de la banda.

Perteneció a ETA-V Asamblea en la que ocupó, hasta su paso a la clandestinidad, el cargo de responsable político en Vizcaya. En mayo de 1971 huyó a Francia, momento en que se incorpora al frente militar de la organización terrorista. El 15 de julio de 1972 ataca la fábrica de Orbegozo en Hernani (Guipúzcoa), robando aproximadamente cuatro millones de pesetas de la época. El 28 de julio de 1972 interviene en el atraco a una furgoneta que llevaba divisas para el Banco de Vizcaya en la localidad de Pasajes (Guipúzcoa), apoderándose de más de 12.000.000 de pesetas. El 6 de diciembre del mismo año participa en el atentado a la Casa Sindical de Hernani. El 21 de enero de 1973, asalta junto a otros miembros de la banda un polvorín de Hernani consiguiendo más de 3.000 kilos de dinamita y diverso material explosivo. Una parte de estos explosivos sería utilizada en diciembre del mismo año para realizar el atentado contra Luis Carrero Blanco, presidente del Gobierno de Franco. Tras la muerte del que fuera responsable del frente militar Eustakio Mendizabal Benito, Txikia, se hizo cargo de dichas responsabilidades.

Al inicio de los años 80 se hizo cargo del aparato internacional de ETA, que entonces dirigía Domingo Iturbe, Txomin, y, tras la detención de éste en 1986, Ternera se convirtió en el máximo jefe de la organización terrorista. En julio de 1984 se convierte en el número dos de ETA. Destaca durante estos años su oposición a las conversaciones de Argel, entre el gobierno de Felipe González y ETA, que terminarían en fracaso. Tras la muerte de Txomin Iturbe Abasolo se convierte en el número uno de la organización.

Los exmiembros de ETA, Juan Manuel Soares Gamboa y José Rego, declararon que Josu Urrutikoetxea era uno de los máximos dirigentes de la banda en 1987, por lo que el magistrado Gómez de Liaño reabrió cuatro sumarios en su contra. 

En enero de 1989 es detenido en Bayona junto a su mujer (la dirigente de relaciones exteriores de Herri Batasuna Elena Beloki Resa, quien en diciembre de 2007 sería condenada por la Audiencia Nacional a 13 años de prisión por un delito de integración en organización terrorista en calidad de dirigente). Ingresa en la prisión de Fresnes, cerca de París. Posteriormente sería extraditado a España, en donde quedó en libertad al considerarse que había sido juzgado en Francia por pertenencia y financiación de ETA y que los demás delitos de que se le podía acusar habían prescrito.

El 26 de octubre de 1990 fue condenado a diez años de prisión por asociación de malhechores, uso de documentación falsa y tenencia ilícita de armas. La Fiscalía de la Audiencia Nacional solicitó en julio de 1993 doce años de prisión como responsable del aparato internacional de ETA desde 1984 hasta su detención en 1989. Después de su puesta en libertad fue expulsado por las autoridades francesas y entregado a España el 4 de mayo de 1996.

El exjuez de la Audiencia Nacional, Javier Gómez de Liaño, decretó su ingreso en prisión y ese mismo mes lo procesó por pertenencia a banda armada y depósito de armas. En junio de 1996 declaró como imputado por el atentado en la plaza de la República Dominicana de Madrid en 1986, en el que fallecieron doce guardias civiles.

El 4 de mayo de 1996, cumplida su condena, fue entregado a España e ingresó en prisión por el sumario de Sokoa, lo que no le impidió resultar elegido parlamentario en 1998 en las listas de Euskal Herritarrok, la marca con la que la izquierda abertzale se presentó a aquellas elecciones un mes después de que ETA declarase una tregua indefinida tras la firma del pacto de Lizarra entre las organizaciones y partidos nacionalistas, incluido el PNV.

En un gesto que concitó una gran polémica, Euskal Herritarrok lo designó miembro de la Comisión de Derechos Humanos del Parlamento Vasco, que presidía el hoy lehendakari Iñigo Urkullu.

En 2000 salió de prisión y comenzó una nueva etapa de su trayectoria, la política, fuera de la cárcel y de la clandestinidad, aunque su pasado al frente de ETA pesaba demasiado y le volvió a salir al paso, cuando la Fiscalía de la Audiencia Nacional pidió en enero de 2002 que fuera imputado por el atentado de la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza en 1987, cometido cando "Ternera" era el máximo dirigente de la organización terrorista.

No compareció a dos citaciones judiciales, huyó y regresó a la clandestinidad, un periodo de 17 años en los que, según diversas fuentes, ha logrado escapar varias veces de las fuerzas de seguridad.

De nuevo reintegrado en ETA, fue uno de los interlocutores de la banda con los enviados del Gobierno, con Jesús Eguiguren a la cabeza, en las conversaciones en Suiza en 2005, auspiciadas por el Centro Henri Dunant.

A Urrutikoetxea, tanto Eguiguren como el exfiscal y exministro socialista Javier Moscoso, quien también participó en los contactos, le atribuyeron un papel más "educado" y conciliador en aquellos encuentros, hasta que fue sustituido por el bronco y duro Francisco Javier López Peña "Thierry", un síntoma de que el proceso languidecía, como se constató con el atentado de la T4 en diciembre de 2006.

En los últimos años, los expertos antiterroristas han otorgado a Josu Ternera un papel más simbólico que ejecutivo -él mismo negó ser dirigente de ETA en sus encuentros con Eguiguren-, al situar en la cúpula a dirigentes de una generación posterior como el recién excarcelado David Plá e Iratxe Sorzabal, que también fueron arrestados.

Con ellos dos viajó Urrutikoetxea a Oslo en 2011, tras el cese de la violencia de ETA, para intentar negociar allí con el Gobierno de Mariano Rajoy la entrega de las armas, pero el Ejecutivo del PP declinó reunirse con ellos y los tres fueron finalmente expulsados por las autoridades noruegas.

El simbolismo de la figura de Urrutikoetxea, el dirigente etarra que ha atraviesa todas las generaciones de la banda, se constató en su elección para poner voz al propio epitafio de ETA, el comunicado de su disolución el 3 de mayo de 2018. 

Etiquetas