"Todavía no ha subido el precio de la gasolina de forma importante, si esto dura varias semanas, lo vamos a ver y de forma, en fin, importante en los bolsillos"
La amenaza de embargo de Donald Trump desata la incertidumbre en las empresas españolas y los expertos advierten de una posible escalada de precios en la energía y la cesta de la compra
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La sombra de un posible embargo de Estados Unidos a España sigue planeando sobre la economía nacional. La amenaza, lanzada por Donald Trump, encontraba una posible justificación en las palabras del secretario del Tesoro norteamericano, Scott Besent, quien apuntó a una supuesta falta de cooperación española en materia de defensa. En el programa 'La Linterna' de COPE, la experta económica y directora de 'Mediodía COPE', Pilar García de la Granja, analizó en 'Clases de Economía' las consecuencias de esta crisis diplomática, que ha puesto en alerta tanto a la Unión Europea como al tejido empresarial español.
La respuesta de la Unión Europea ha sido contundente. El vicepresidente de la Comisión recordó que "cualquier amenaza a un estado miembro es, por definición, una amenaza contra la Unión Europea", subrayando que el comercio exterior se negocia en bloque. Mientras tanto, la preocupación se extiende entre las empresas, como expresó el presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, quien pidió al Gobierno "saber conducir esta situación". Las multinacionales de Estados Unidos en España también han solicitado no ser "tomadas como rehenes del conflicto diplomático".
Los sectores más expuestos
El impacto de una ruptura comercial afectaría de lleno a sectores clave. El sector industrial sería uno de los más expuestos, con el aluminio, el cobre, el acero y los productos químicos a la cabeza. Félix Arias, CEO de Fuimba, una empresa madrileña que exporta componentes de automoción, resume el sentir general: "Ese es el miedo que tenemos, que ahora mismo volvemos a otra nueva incertidumbre".
Vista exterior de un panel digital que muestra los precios de la gasolina en una gasolinera
También en el sector agroalimentario, cuyas ventas a EEUU superan los 5.300 millones de euros, están con la calculadora en la mano. Productores de aceituna de mesa o vino ven peligrar el trabajo de años. "Lo recibimos como una amenaza a nuestra estabilidad, a nuestro posicionamiento de mercado", lamenta Carolina García, de Bodegas Valduero. La situación es un recordatorio de la fragilidad de las relaciones comerciales, tal como se analizó en un reciente informe sobre el mercado del vino.
El aceite de oliva, en el punto de mira
Un producto destaca por su vulnerabilidad: el aceite de oliva. Estados Unidos es su segundo mercado más importante, con exportaciones que alcanzaron los 800 millones de euros el año pasado, un 16% del total. Eusebio García, CEO de aceites García de la Cruz, explicaba desde una feria agroalimentaria en Los Ángeles su enorme preocupación. "Dentro de nuestro volumen de negocio, el 50 por 100 viene a Estados Unidos", afirmaba, destacando la importancia de un mercado cuyo potencial sigue en plena expansión.
La incertidumbre ya tiene efectos tangibles. García relató cómo un cliente con el que negociaba una operación le preguntó directamente: "¿va a haber algún problema? ¿Te pongo, te mando el pedido o no te lo mando, o a lo mejor me interesa más comprar en Túnez?". Esta desconfianza, según el empresario, es el principal peligro, ya que pone en jaque la marca España y puede desviar el comercio hacia países competidores como Turquía o Túnez.
Los españoles ponen en peligro la vida de los estadounidenses"
El empresario advirtió de que, aunque un embargo a España sea improbable por la normativa europea, Washington podría optar por una vía indirecta: imponer un arancel específico al aceite de oliva para toda Europa. Dado que entre el 80% y el 90% de ese aceite proviene de olivos españoles, "el gran afectado sería España". La situación geopolítica, con frentes abiertos como los ataques en Oriente Medio, no hace más que añadir tensión al comercio global.
La amenaza llega a la energía
La crisis diplomática se suma a la tensión en los mercados energéticos. El miedo a una escalada de precios ya se nota en las gasolineras. Fernando de Antonio, gerente de una estación de servicio en Valencia, confirma que tienen un 50% más de clientes en los últimos días. "Todo el mundo que echa 10 euros está llenando", asegura, describiendo una situación que ha pillado "a todo el mundo en jaque".
Una persona echa combustible en Barcelona
En este contexto, Pilar García de la Granja lanzó la advertencia que articula toda la preocupación económica. Explicó que el mercado del crudo es "muy elástico" y reacciona inmediatamente a los conflictos, aunque los precios no han escalado de forma drástica todavía. El aviso es claro: "Todavía no ha subido el precio realmente de forma importante. Si esto dura varias semanas, lo vamos a ver y de forma, en fin, importante en los bolsillos".
Si esto dura varias semanas, lo vamos a ver y de forma importante en los bolsillos"
La amenaza no se limita a los carburantes. El precio de la factura de la luz también podría incrementarse. Antonio Aceituno, de Tempos Energía, advierte de que si se produce una escalada del gas, "el verano y el otoño se pueden presentar, desde el punto de vista de los precios eléctricos, muy complicados".
García de la Granja señaló la paradoja de la política energética española en este escenario de dependencia. "Nosotros cerrando las centrales nucleares", lamentaba, recordando que entre el 30% y el 45% del gas natural licuado que consume España llega de Estados Unidos. "Imagínate que se les ocurre decir, pues ahora te lo vendo más caro, o no te lo vendo", reflexionaba, poniendo de manifiesto cómo las decisiones políticas tienen implicaciones directas en la economía de todos los ciudadanos.
Este contenido ha sido creado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.