Boletín

Capitán Ana Gallarín, piloto: "Sólo por volar tengo el mejor trabajo del mundo"

“Yo quería ser piloto militar”, ha comentado a COPE

Audio

La capitán Ana Gallarín, instructora de pilotos, con uno de uno de sus alumnos

Manuel Ángel Gómez
@manuiza64

Jefe de Internacional de COPE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 14:17

“A mi madre le da bastante miedo volar, y se notó en su cara que no le hizo mucha gracia de primeras, pero -aún con eso- ha estado cien por cien apoyándome, viendo que era lo que de verdad me gustaba”, cuenta la capitán Ana Gallarín, piloto, y ahora instructora en la Academia General del Aire de San Javier. La capitán explica que su padre estuvo en las Fuerzas Armadas, “pero no éramos una familia con mucha relación con el ambiente militar; fue a posteriori cuando decidí que quería ser piloto militar”. Ingresó como alumna en la Academia de San Javier en 2008, y acabó destinada en el 803 Escuadrón del Ejército del Aire como piloto de helicópteros de búsqueda y salvamento. Dice que su labor era “buscar aeronaves perdidas, siniestradas, o la búsqueda de náufragos, personas perdidas en la montaña”, y que “era para lo que yo me metí en el Ejército del Aire, me interesaba mucho el salvamento desde que empecé a conocer que se podía hacer, es una labor supergratificante, te llena mucho”.

Ahora trabaja como instructora de pilotos en el 791 Escuadrón, “es el primer contacto que tienen los futuros pilotos con una aeronave, la escuela elemental, la primera aeronave que vuela un alumno”. Su labor consiste en “conseguir desde cero hacer que sean capaces de volar solos”, pero también enseñarles “todo lo que tienen que controlar, la mentalidad, cómo planificar los vuelos, realizar las maniobras, comunicar con la torre y con otros aviones, mantener una conciencia situacional”. Asegura la capitán Gallarín que “éste es un curso bastante exigente porque en 13 vuelos tienen que ser capaces de volar ellos solos”. Utilizan una avioneta E-26 Tamiz, de dos plazas, con bastante potencia y capacidad acrobática, “la cabina va en tándem -el alumno va delante y nosotros detrás, para que no haya ningún problema-, lo hacen todo ellos desde el principio, salvo las primeras tomas, las primeras maniobras, y vamos corrigiéndoles para que se den cuenta de los errores”.

“Sólo con el hecho de volar creo que tengo el mejor trabajo del mundo”, confiesa esta piloto. Añade que “aunque se sufre, y hay que preparar mucho, solamente coger el avión y volar, irme a mi oficina -que es el avión- deja de ser casi un trabajo, sólo el hecho de estar ahí arriba, las sanciones que tienes y lo que ves desde ahí arriba”.

Lo más