TOROS CIUDAD REAL

Víctor Puerto y Aníbal Ruiz, a hombros en Carrión de Calatrava (Ciudad Real)

Los diestros Victor Puerto y Aníbal Ruiz, con dos orejas cada uno, han salido hoy a hombros en el festejo con que volvían hoy los festejos con picadores en la localidad ciudadrealeña de Carrión de Calatrava.,Víctor Puerto ha hecho el paseíllo arropado por el calor de un pueblo que lo siente como suyo. Su primero rondaba la calificación de inválido. Se defendía por el izquierdo con un derrote y por el derecho tuvo un leve hilo de vida.,Víctor lo

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 20:37

Los diestros Victor Puerto y Aníbal Ruiz, con dos orejas cada uno, han salido hoy a hombros en el festejo con que volvían hoy los festejos con picadores en la localidad ciudadrealeña de Carrión de Calatrava.

Víctor Puerto ha hecho el paseíllo arropado por el calor de un pueblo que lo siente como suyo. Su primero rondaba la calificación de inválido. Se defendía por el izquierdo con un derrote y por el derecho tuvo un leve hilo de vida.

Víctor lo condujo a media altura para evitar dar con los huesos del de Garzón en la arena, lo cual no siempre consiguió. La faena, de uno en uno, no levantó pasiones. Lo mató bien a la primera y abrió el marcador.

A la segunda acabó con el mulo que saltó en tercer lugar. Más que embestir, el de Garzón topó, por supuesto sin longitud en su acometida, por lo que poco se puede destacar más allá de la voluntad del torero de intentar mostrar más de lo que allí había, que no era prácticamente nada. No obstante, se le abrió la puerta grande al serle concedido otro trofeo.

El descastado ejemplar ayuno de emoción que le correspondió en primer lugar a Aníbal Ruiz no tuvo ni medio viaje. Si acaso un cuarto, y con esos mimbres pocos cestos se pueden hacer. El de Alcázar de San Juan tiró de su característico pundonor para regocijo de los tendidos, que le habrían premiado de no haber utilizado deficientemente los aceros.

El cuarto y último fue el tuerto en el reino de los ciegos; es decir, el que más se dejó, aunque tan solo fuera durante tres tandas en las cuales Aníbal lo condujo a media altura con compostura pero sin apreturas.

El menguante recorrido y molesto punteo del toro en lo que restó de trasteo impidió que hubiera limpieza. Lo mató al segundo intento, logrando salir a hombros merced a la generosidad de un público bendito que se tragó un bodrio notable.

Se lidiaron cuatro toros de Herederos de Gregorio Garzón, de presencia desigual, oscilando entre el gacho primero y los tres correctos restantes, y de muy pobre juego a excepción del cuarto, que el único que medio se dejó.

Víctor Puerto, oreja y oreja.

Aníbal Ruiz, ovación y dos orejas.

Actuó como sobresaliente Enrique Martínez, Chapurra.

La plaza registró tres cuartos de entrada en los tendidos.

Lo más