MADRID FASHIONWEEK (Crónica)

Oteyza, dandismo, vanguardia y cultura de España

Carmen Martín/Clara Auñón,Madrid, 6 jul (EFE).- Oteyza es sinónimo de dandismo, artesanía, cultura y folclore español, una firma que ha presentado su colección Raíces en la que ha brillado la chaqueta galerna, el pantalón de tiro alto, las alpargatas huertanas y la bellísima capa española, que en esta ocasión ha sido bailada por Antonio Najarro.,"Oteyza es la estética de la danza española", ha dicho a EFE el director del Ballet Nacional de España (BNE), Antonio Najarro, quien asegura que la capa

Agencia EFE

Tiempo de lectura: 3' Actualizado 14:08

Carmen Martín/Clara Auñón

Oteyza es sinónimo de dandismo, artesanía, cultura y folclore español, una firma que ha presentado su colección Raíces en la que ha brillado la chaqueta galerna, el pantalón de tiro alto, las alpargatas huertanas y la bellísima capa española, que en esta ocasión ha sido bailada por Antonio Najarro.

"Oteyza es la estética de la danza española", ha dicho a EFE el director del Ballet Nacional de España (BNE), Antonio Najarro, quien asegura que la capa, las alpargatas huertanas, el pantalón de tiro alto y el sombrero forman parte de "la estética de la danza española".

No ha sido un desfile al uso, sino de un espectáculo en el que a través de la danza se ha visto una colección masculina con alma, con poderío, empaque y personalidad, una serie de prendas, impregnadas de historia y de vanguardia a partes iguales.

Durante la performance, en la que los bailarines se movían al ritmo de la banda Orbtial con acordes flamencos, las prendas de Oteyza han establecido un diálogo onírico con la tradición, el folclore y la cultura de España. "La danza al igual que la moda es cultura que bebe de las raíces de la tradición y evoluciona hacia primas más vanguardistas", añade Najarro.

Los sastres Paul García de Oteyza y Caterina Pañera, artífices de la firma, han presentado piezas con formas limpias y mucho movimiento que dan continuidad y fortalecen la firma. "Bebemos de la tradición, pero necesitamos dar aire fresco a la nueva sastrería", apunta García de Oteyza.

La performance ha comenzado sobre un lienzo en blanco en el que los pasos de baile han cedido el protagonismo a una sastrería veraniega con prendas desestructuradas de lana fría, sedas muy ligeras y lino irlandés en tonos que van desde los violáceos hasta los azules pasando por los verdes, arenas, blancos, beige e incluso un amarillo que ha sido una delicia verlo en un traje de lino.

Durante el desfile-espectáculo, el público ha podido ver y escuchar un canto de trilla, inspirado en la siega mientras Najarro ha bailado la capa negra y se ha apreciado la belleza de esta prenda con raíces españolas.

A lo largo de las 22 salidas se han puesto en escena el pantalón loira, combinado con la galerna y aderezado con la alpargata huerta blanca con tira negra en el centro, además de espectaculares chaquetas con cortes y pliegues geométricos y los pantalones cabo, inspirados en los de los pescadores que se combinaban con inmaculadas camisas blancas con el frontal de pique y los cuellos levantados para otorgar "masculinidad y altivez", apunta Pañeda.

A primera hora, Pilar Dalbat en la Casa Árabe ha presentado "Zona norte", una colección con la que sale de su zona cromática de confort para apostar por una paleta mucho más viva que en sus propuestas anteriores. Un colorido requerido por el punto de partida de la propuesta: el diálogo entre las culturas española y árabe que pinta de tonalidades vibrantes las calles de la Granada natal de la diseñadora.

"Como siempre, en mis colecciones me gusta hablar de cosas que conozco bien e inspirarme en un espacio en el que se enmarca la propuesta", ha explicado Pilar Torrecillas, fundadora de la firma, que ha trasladado ese espíritu granadino a la capital a través de la Casa Árabe.

Un lugar "para la convivencia y las relaciones diplomáticas" que ha acogido los 34 estilismos creados por la diseñadora, quien ha tomado prestados patrones de la indumentaria árabe clásica, como la chilaba o el caftán, para "diluirlos" en prendas occidentales contemporáneas.

Pantalones de talle alto y pernera ancha, "tops" amplios y capas de varias longitudes han sido algunas de las prendas más habituales en un desfile al uso que ha discurrido por el patio de la madrileña institución. Eso sí, con una particularidad: ha sido un desfile silencioso, en el que tanto las modelos como los invitados han lucido unos auriculares que les aislaban del ruido del tráfico.

Junto a este particular accesorio, los maniquíes de Pilar Dalbat vestían pulseras elaboradas con botellas de plástico recicladas, mochilas hechas de piezas de colecciones anteriores, y unos amplísimos sombreros de tela, casi a modo visera, que dejaban al descubierto la parte superior de la cabeza y cubrían el rostro con ondas de tejidos tejanos.

Precisamente el vaquero, tanto en azul como en rosa, ha sido uno de los materiales protagonistas de la propuesta, en la que no han faltado tejidos metalizados, plásticos, napa, y telas estampadas de cuadros "inspirados en el estilo neomudéjar", asegura Torrecillas, quien ha querido evitar caer en los tópicos gráficos que siempre se relacionan con el mundo árabe, como los diseños de "henna".

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