También en directo
Ahora en vídeo
  • megabanner_1:No existe configuración de publicidad para el slot solicitado

Motivos para seguir creyendo

El Córdoba acumula seis semanas sin ganar y sale por segunda vez en lo que va de temporada de puestos de play-off

Doy por hecho que usted que me lee vio o escuchó el Córdoba-Almería. Si no, a buen seguro que ya se habrá informado sobradamente de lo que sucedió. Por si acaso, se lo resumo: una primera parte nefasta en todas las líneas –salvo los diez primeros minutos- y una segunda en la que a pesar de intentarlo por todos los medios ni pudieron recortar la desventaja acumulada. Como quisiera aportarles un valor añadido a lo que tantos otros ya le habrán hecho saber, intentaré darles motivos para seguir creyendo ahora que la cosa –seis jornadas sin ganar y dos partidos bastante malos seguidos- pinta bastante mal. El primero alude a la vergüenza torera. Las caras de los jugadores en la zona mixta del estadio de los Juegos del Mediterráneo eran de invitados a funeral. Dirán que es lo normal, pero yo he visto –y ustedes probablemente también- profesionales para los que parecía que ganar, empatar o perder era una mera coyuntura. Otro remite al recuerdo. Sabido es que el fútbol no tiene memoria, pero no hace más ni dos meses estábamos segundos y las sensaciones de seguridad que transmitía el equipo –al menos a mí- invitaban al optimismo que ahora ha desaparecido. En ese periodo, por cierto, estos mismos jugadores le ganaron al Levante. Nadie ha sido capaz de hacerlo después. Piensen, por último, en la capacidad de mejora. El Córdoba ha sufrido dos bajas muy serias en defensa que han obligado al técnico a improvisar una línea que se está viendo especialmente impotente en las últimas semanas. Cuando esté Cisma y el club incorpore –porque está casi impelido a hacerlo- a un central que sustituya al lesionado Deivid, la retaguardia tiene que mejorar. Eso o bien cuando Oltra mueva ficha y se decida a colocar a Caro de central, por ejemplo (lo tendrá que hacer el viernes). Son algunos motivos para seguir creyendo, aunque el principal sea que a pesar de esta dinámica tan floja aún seguimos igualados a puntos con el sexto (bueno, y a dos del segundo) y que, recuerden, todavía quedan por disputarse 29 semanas. Que esto, en suma, es más largo que un día sin pan. Tengan paciencia y que sean otros los que se desesperen buscando las soluciones que ustedes, desde su localidad, demandan con justicia.

Lo más visto