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Cuando las abstenciones deciden gobiernos en España

 

No siempre en una votación para elegir o revocar un cargo el resultado depende de un voto afirmativo o un voto negativo. Acaba de demostrarse en Cataluña, donde Quim Torra ha sido elegido presidente de Cataluña gracias a la abstención de los cuatro diputados de la CUP que, si llegan a votar ‘No’, habrían rechazado la investidura del candidato propuesto por Carles Puigdemont. 


En la historia de las investiduras ha habido no pocas ocasiones en las que el signo de una votación ha sido marcado por una abstención.
En Guadalajara, por ejemplo, en 1989 la suma de los concejales del centro-derecha (PP + CDS) sumaba mayoría absoluta suficiente para que el candidato del PP, José María Bris, se hiciera con la alcaldía de la ciudad. Pero, en el momento de la votación, un concejal del CDS, José María Sáenz, se abstuvo, impidiendo la toma del poder.


En 1992 la situación fue inversa. Ahora era la suma del PSOE e Izquierda Unida los que sumaban mayoría absoluta en Guadalajara, pero tras un año de difícil cohabitación, en una nueva votación el concejal del PSOE, Fernando Planelles se abstuvo ante su negativa de apoyar a IU dejando la alcaldía en manos del PP de Bris como fuerza más votada.


En la comunidad autonómica de Cantabria durante el periodo 1987-1995 se vieron diversas situaciones extremas. En enero de 1994 el PSOE presentó una moción de censura contra el presidente populista Juan Hormaechea (UPCA). La llave estaba en manos de sus cuatro tránsfugas (ex de UPCA en el grupo mixto), que se ofrecieron al PSOE para tumbar a su ex jefe, pero en el último momento los cuatro diputados se abstuvieron y Hormacechea pudo permanecer en su cargo.


Pero si en un lugar han sabido aprovechar las abstenciones ha sido en Madrid. Si en 1989 una mayoría de centro-derecha (PP + CDS) no pudo tomar el poder por la abstención de un diputado elegido en las listas ‘populares’, Nicolás Piñeiro. En 2003, una mayoría de izquierdas (PSOE + IU) padeció lo mismo al no pudo tomar el poder por una ausencia primero y una abstención después de los diputados Eduardo Tamayo y María Teresa Sáez elegidos en las listas del PSOE. Si Madrid entendió entonces lo decisivo que podía ser una abstención. La misma lección que ha aprendido este lunes el parlament de Cataluña
 

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