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Línea Editorial 28/02/2013

Todo tiene su momento

Benedicto XVI anunció su renuncia en público, la explicó y ha permitido que el mundo entera conociera cada uno de los pasos que la Iglesia ha caminado desde el pasado día 11. La propia despedida vivida hace tan solo unas horas se ha hecho pública y  transparente. Como pública ha sido la emotiva despedida que esta mañana se ha vivido en el Vaticano. Benedicto XVI se ha despedido de los Cardenales y lo ha hecho con uno de los símiles que más le gustan: la imagen de una orquesta. El Papa, que ama profundamente la belleza y la armonía de la música, sabe bien que la melodía final sólo se consigue gracias a la cooperación de instrumentos diversos y distintos que comparten un mismo fin: acercar al hombre a la belleza. Así debe ser y comportarse el Colegio cardenalicio. Esta mañana, Benedicto XVI ha hablado de la comunión que, al modo de una orquesta, aúna las diversidades de la Iglesia Universal haciendo que confluyan siempre con la armonía superior y acorde.Así es como hemos entrado en un tiempo nuevo. El propio Benedicto XVI lo ha resaltado al decirles a los Cardenales: “Entre vosotros está el próximo Papa al que prometo mi obediencia incondicional”. Sin rupturas, sin fatalismos, sin rasgaduras, la Iglesia engarza pasado, presente y futuro. Así es la vida de la Iglesia, una vida que se actualiza en el día a día por su contacto con los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres y mujeres de este tiempo.