14:20H | 02 ABRIL 2026 | MEDIODÍA COPE EN ARAGÓN
Aragón vive los días centrales de Semana Santa con un tiempo veraniego que alcanza los 29 grados en Zaragoza. En el Bajo Aragón, los tambores rugen, transformando el territorio en una memoria compartida. Este sonido ancestral, adoptado por cofradías penitenciales en los siglos XV y XVI, sustituyó a las campanas, creando una vibración colectiva transmitida generacionalmente. Nueve pueblos, como Albalate del arzobispo, Alcañiz y Calanda, conforman la Ruta del Tambor y el Bombo, ofreciendo una vivencia única de Semana Santa. Esta Ruta es de Interés Turístico Nacional e Internacional, y sus tamborradas son Patrimonio UNESCO. El clímax es “romper la hora”: miles de personas rompen el silencio con un estruendo atronador a medianoche del Jueves Santo o mediodía del Viernes Santo. Es un instante de pasión y devoción que mezcla emoción y recuerdo familiar, proyectando una herencia viva. En Oz de Jaca, Valle de Tena, el Cumplimiento Pascual es una práctica antigua donde los fieles se confiesan y comulgan anualmente. Sacerdotes del valle asisten para liturgias penitenciales. La jornada culmina con una comida comunitaria que une al pueblo, acto que la alcaldesa llama “hacer pueblo”. Esta tradición centenaria ilustra la importancia de vivir juntos en la España vaciada. Las pastelerías de Huesca presentan dulces tradicionales de Semana Santa, como las Monas de Pascua, que evolucionan de tortas con huevos a figuras de chocolate. También destacan buñuelos y torrijas.