Santoral

Santoral: San Edmundo, rey sencillo y mártir

Hoy es San Edmundo.

Muchos han sido los reyes que han rendido culto con su oración y servicio al Rey Único que está en los Cielos. Hace unos días, en este mes de noviembre contábamos con dos reinas cuya vivencia de la caridad era ejemplar. Hoy es la festividad de San Edmundo, monarca entregado de lleno a su amor a Dios y al prójimo.

Nacido el año 841, accede al trono de Estanglia cuando el rey Offa, abdica en él para dedicarse los últimos momentos de su vida a la oración y a la austeridad penitencial. La ceremonia de entronización será el día de Navidad del 855, presidiéndola Huberto, Obispo de Elman. Pronto muestra una sensatez que supera a la madurez de su edad prematura. De ella deriva su sencillez, huyendo de lujos, y su deseo de acercarse a los necesitados, así como la manera de enfrentarse a los problemas desde la Fe.

No le faltarán gracias del Cielo que aprovechará resplandeciendo como un hombre robusto desde el plano de vista sobrenatural. Pero llega la prueba. Unos piratas daneses invaden los dominios del monarca arrasando con todo lo que encuentran a su paso, especialmente lo que tenga nombre de cristiano, porque son perseguidores y quieren eliminar todo lo que dé aroma de Evangelio.

Edmundo se prepara para la defensa, pero como no quiere derramamiento inútil de sangre, por parte de los suyos, opta por esconderse, hasta que, descubierto, es asaeteado como San Sebastián y degollado, finalmente. La fama de Santidad del rey corre de boca en boca. Todos le tienen por un hombre justo que se ha ganado estar en el Cielo junto a Dios. Cuando sus vasallos buscan la cabeza sin resultado para sepultarla con el cuerpo, la hallan, providencialmente, en un letrero donde dice “aquí”.