San Ignacio de Loyola

Este Año es Ignaciano porque se celebra precisamente los 500 años de la conversión del fundador de la Compañía de Jesús

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Los Caminos de Dios son insospechables y siempre de las dificultades saca bienes, porque sus planes son distintos a los nuestros. Hoy celebramos a San Ignacio de Loyola. Nacido en Azpeitia (Loyola), en 1491, pronto murió su madre, criándole una nodriza esposa del herrero que trabajaba para su padre. Aunque éste trataba de guiar a su hijo hacia la vida eclesiástica, pronto mostró el joven Ignacio inquietud por la realidad caballeresca y militar.

Sus grandes ansias de poder no eran capaces de ofrecerle obstáculos porque él pensaba que de todo saldría airoso. Un día será herido en la rodilla, lo que le hace reflexionar sobre el interior del hombre. A partir de entonces abandona la lectura de libros de caballeros para leer libros sobre Cristo y las cosas de orden sobrenatural. Su conversión es total. Cuando sale de Loyola hacia Jerusalén, se detiene un tiempo en Montserrat donde se consagra a la Virgen.

El santoral de hoy, sábado 31 de julio

Posteriormente se alojará en las Cuevas de Manresa donde empieza a poner por escrito sus experiencias de Fe, en unos escritos reflexivos que invitan a la oración y al cambio. Son los Ejercicios Espirituales. A su vuelta, pasa por las universidades de Alcalá, Salamanca, haciendo el Doctorado en filosofía en París. Al poco tiempo marcha con un grupo de compañeros a ponerse a disposición del Papa en Roma.

Es el inicio de la Compañía de Jesús. Entregado de lleno al apostolado de la ayuda a los necesitados, queda patente su granito de arena en Trento, convocado para poner de relieve la revitalización de la Iglesia, tras la Reforma Protestante. San Ignacio de Loyola muere en el año 1556. Este Año es Ignaciano porque se celebra precisamente los 500 años de la conversión del fundador de la Compañía de Jesús.


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