
Madrid - Publicado el
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Nos acercamos en el Santoral de hoy a una mujer que fue menospreciada por los suyos para terminar siendo una consagrada al Señor. Porque hoy recordamos a Santa Juana de Francia. Hija del monarca francés, en el año 1464, es despreciada por su padre.
El motivo es que ella no se preocupa de maniobras políticas. Desterrada del Palacio, la futura residencia de la pequeña, que había vuelto con su madre, fue el Castillo de los Linières. El padre siempre buscó el poder y por eso quiso desposar a su hija según su criterio. En ese momento sí que la intento acoger más por interés que por verdadera condición de familia.
Casada por la fuerza, por lo tanto, con Luis de Orleáns, fue un verdadero sufrimiento para ella. Sin embargo Dios no le dejaría de la mano. Precisamente cuando éste hombre sube al trono francés se anula el matrimonio, y ella queda libre de vínculos y atadura.
Hasta ese momento en su vida cortesana aprendió a bordar y coser, dentro de una existencia solitaria y demasiado monótona, que le tocó vivir. Santa Juana de Francia, Duquesa de Berry, va a Bourges donde funda la Orden de la Anunciación en honor de la Virgen.
Santa Juana de Francia muere en el año 1505. La Fe, la bondad y la caridad le caracterizaron siempre. No hay persona necesitada que no se viese favorecida por su espíritu de ayuda a los demás como pide el Evangelio.





