El Vaticano y la Fraternidad San Pío X mantienen contactos tras el anuncio de futuras ordenaciones episcopales por parte de la hermandad

El portavoz de la Oficina de Prensa del Vaticano, Matteo Bruni, ha informado que el diálogo entre ambas partes tiene como fin evitar decisiones unilaterales que puedan agravar las diferencias existentes

San Pedro

Redacción Religión

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La Santa Sede y la Fraternidad Sacerdotal San Pío X continúan manteniendo contactos con el objetivo de evitar una nueva ruptura entre ambas partes, en medio de la controversia generada por el reciente anuncio de futuras ordenaciones episcopales por parte de la Fraternidad. Así lo ha confirmado Matteo Bruni, director de la Oficina de Prensa del Vaticano.

Y es que el pasado 2 de febrero  la Fraternidad San Pío X anunciaba la consagración de nuevos obispos prevista para el 1 de julio. La ceremonia se celebraría en el Seminario Internacional San Curato de Ars, ubicado en Flavigny-sur-Ozerain, Francia. Esta decisión ha despertado preocupación en el Vaticano, debido a la delicada situación canónica que desde hace décadas mantiene la Fraternidad con la Iglesia.

Según explicó Bruni, ambas instituciones continúan dialogando con la intención de encontrar soluciones que eviten decisiones unilaterales que puedan agravar las diferencias existentes. El portavoz vaticano ha subrayado que la voluntad principal es mantener abiertos los canales de comunicación y buscar acuerdos que permitan preservar la unidad eclesial.

Por su parte, la Fraternidad San Pío X justificó su decisión señalando la necesidad de garantizar la continuidad de su ministerio episcopal. En su comunicado, la organización afirmó haber enviado previamente una carta a la Santa Sede en la que exponía sus preocupaciones y solicitaba soluciones concretas para asegurar la sucesión de sus obispos.

 Las complejas relaciones entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X 

Las relaciones entre la Santa Sede y la Fraternidad San Pío X han sido complejas desde su fundación en 1970 por el arzobispo francés Marcel Lefebvre. El punto más crítico se produjo en 1988, cuando Lefebvre consagró obispos sin la autorización del Papa, lo que provocó sanciones canónicas y un distanciamiento formal entre ambas partes. Desde entonces, se han llevado a cabo diversos intentos de reconciliación y acercamiento, con avances y retrocesos a lo largo de los años.

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