
Madrid - Publicado el
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Cada vez más cercanos a la Semana Santa y al Triduo Pascual con los Misterios Centrales de nuestra Fe, hoy el Santoral nos lleva a esos momentos Cumbre de la Historia de la Salvación con la celebración de San José de Arimatea, muy vinculado a la Pasión, Muerte y Resurrección.
La tradición le sitúa con algo de parentesco con el Señor ya que algunos le sitúan como hermano de su abuelo San Joaquín. Muchos defendieron que pudo ser hasta el benefactor de Jesús, al morir San José. Los evangelistas hacen una descripción muy breve él, denominándolo “hombre ilustre”, “bueno”, “magistrado” y “miembro del Sanedrín”.
La historia que conocemos nos lleva al Pasaje de la Pasión donde José de Arimatea, al que denominan “discípulo clandestino de Cristo por miedo a los judíos, se presentó al Gobernador Poncio Pilato.
Una vez ante el Procurador le pidió poder llevarse sepultar el Cuerpo del Señor según la costumbre judía. El Prefecto Romano se informó extrañado de que ya hubiese muerto Jesús. Pero después de que se lo confirmaron los soldados romanos, se lo autorizó.
Entonces bajaron de la Cruz al Salvador y le embalsamaron para llevarlo al Sepulcro que había dispuesto para él. Posteriormente no añaden nada más acerca de él. Es la historia la que cuenta que tuvo problemas con sus hermanos del Consejo por organizar el Sepelio del Señor. Incluso pudo sufrir encarcelamiento. Algunos defienden que predicó el Evangelio por zonas del Mediterráneo.





