La oración del día: Santos Cornelio y Cipriano

Durante una época en que proliferaba la herejía novaciana, el Papa y el obispo de Cartago se esforzaron por unificar la Iglesia. Ambos sufrieron martirio durante la época de Decio

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La persecución contra los primeros cristianos fue el pan de cada día para muchos creyentes bajo el dominio, entre otros, del emperador Decio, quien fue uno de los gobernantes más sanguinarios en esta etapa. Endureció y corrigió las leyes para ser más duras con quienes practicasen la Fe cristiana. Sus medidas dieron sus "frutos", pero solo por un tiempo. Pasado ese tiempo, todas las miradas se fijaron en el sacerdote Cornelio.

La persecución causaba miedo, desilusión y desunión entre los miembros de la Barca de Pedro. Para el nuevo Papa Cornelio, el problema no estaba en los soldados romanos, que los buscaban entre las catacumbas y sótanos de Roma. La gran preocupación estaba en las filas internas de la Iglesia.

Uno de los problemas que afrontó la Iglesia de ese tiempo fue la herejía novaciana. Esta defendía que sólo los puros y santos de verdad formaban parte de la Iglesia, y no los conversos. Este frente lo advirtió el Papa Cornelio y el obispo de Cartago, Cipriano, que era converso. Cipriano escribió una carta al Papa hablándole de la cruda realidad. Tiempo después, Cornelio fue arrestado como Papa y decapitado. Ahora el turno le llegaba a Cipriano. El emperador le desterró para intentar que abandonase la Fe, pero cuando vio que Cipriano seguía firme, lo decapitó.

Oración

Oh, Dios, que has puesto al frente de tu pueblo

como abogados, pastores y mártires invencibles

a los santos Cornelio y Cipriano,

concédenos, por su intercesión, ser fortalecidos en la fe y en la constancia,

para trabajar con empeño por la unidad de tu Iglesia.

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