"Perfectos como el Padre" es el título de la reflexión homilética para el séptimo domingo del tiempo ordinarino, A, (19-2-2017)

"Perfectos como el Padre" es el título de la reflexión homilética para el séptimo domingo del tiempo ordinarino, A, (19-2-2017)
Madrid - Publicado el - Actualizado
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"Perfectos como el Padre" es el título de la reflexión homilética para el séptimo domingo del tiempo ordinarino, A, 19-2-2017, por el sacerdote y teólogo José-Román Flecha Andrés
"No odiarás de corazón a tu hermano?No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo". Estas normas forman parte de una amplia lista de prescripciones morales y cultuales. El libro del Levítico les otorga la máxima autoridad al presentarlas como un mensaje de Dios a Moisés (Lev 19,17-18).
Así pues, el texto contiene dos prohibiciones y una exhortación. Ya son importantes esas limitaciones al odio y a la venganza. Con ellas podrían funcionar bastante bien una familia y una aldea, una ciudad y un país. ¿Y por qué no la comunidad internacional?
Pero el mensaje divino va más allá. Dios pide a los miembros de su pueblo que amen a los demás como a sí mismos. Eso significa que hay que aprender a amarse a sí mismo. Y hay que ver al otro como una proyección de uno mismo. No es facil. Pero habrá que tratar de ensayar ambas propuestas.
El salmo 102 sugiere un buen motivo para actuar de esa forma. El Señor es compasivo y misericordioso. Y eso basta. Tratar de imitar el modo de ser de Dios no debería sonar como un peso o una carga, sino como el más grande de los honores.
DEL ODIO AL AMOR
El evangelio que hoy se proclama forma parte del Sermón de la Montaña (Mt 5, 38-48). Poco antes, Jesús nos revela el sentido positivo de tres preceptos aparentemente negativos: No matar, no adulterar y no jurar. Hoy se añaden otros dos preceptos.
NI PECADORES NI PAGANOS
¿Qué razones pueden movernos a pasar de la indiferencia a la cercanía y del odio al amor? No podemos darnos por satisfechos con un premio terreno por nuestro buen comportamiento. Jesús enuncia dos motivos importantes.
– Señor Jesús, para exhortarnos a amar a nuestro prójimo, aunque nos haya hecho mal, tú pones ante nuestros ojos la imagen del Padre celestial. Él hace salir su sol sobre buenos y malos y manda la lluvia sobre justos e injustos. Que tu Espíritu nos ayude a imitar la bondad y el amor del Padre. Amén.
José-Román Flecha Andrés





