La cuestión del tributo es el título de la reflexión homilética para el domingo 29 del tiempo ordinario

La cuestión del tributo es el título de la reflexión homilética para el domingo 29 del tiempo ordinario
Madrid - Publicado el - Actualizado
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La cuestión del tributo es el título de la reflexión homilética para el domingo 29 del tiempo ordinario, A, (22-10-2017), por el sacerdote y teólogo José-Román Flecha Andrés
"Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí no hay dios". Un profeta anónimo presenta ya a Ciro, rey de los persas, como el ungido del Señor (Is 45,5). Un título que se reservaba anteriormente al rey de Israel.
Ciro ha sido elegido por Dios para liberar a Israel y a los otros pueblos oprimidos por los babilonios. Es verdad que él no conoce a Yahvéh, pero Yahvéh lo conoce a él. Lo conoce, lo elige y le concede el poder para que lo use con justicia (cf. Is 41,2).
Sin embargo, ninguno de los grandes y gobernantes de la tierra, puede atribuirse a sí mismo un poder que se debe solamente a Dios. El poder se deslegitima a sí mismo cuando cae en la tentación de divinizarse. Con razón el salmo responsorial proclama que "el Señor es Rey, él gobierna a los pueblos rectamente" (Sal 95,10).
En su primer escrito, Pablo menciona ya las tres virtudes teologales de fe, esperanza y caridad. Y además recuerda a los fieles de la ciudad de Tesalónica que también ellos han sido elegidos por Dios (1Tes 1,1-5), y guiados por la fuerza del Espíritu Santo.
ELOGIO Y PREGUNTA
En lugar de los sacerdotes y los senadores del pueblo, en el texto que hoy se proclama los protagonistas son los fariseos. Han buscado la forma para sorprender a Jesús y se dirigen a él con un elogio y una pregunta (Mt 22,15-21).
El escenario se presta a una cuestión política. En realidad, los discípulos de los fariseos y los partidarios de Herodes ni esperan ni pueden ofrecer a su pueblo la libertad. Sólo desean lavar su propia imagen, comprometiendo a Jesús.
LA MONEDA
La respuesta de Jesús se articula en tres partes: una interpelación, una pregunta y una exhortación:
– Señor Jesús, reconocemos tu amor a la verdad. Perdona nuestra hipocresía. Y no permitas que subamos al poder y a los poderosos al puesto que solo corresponde a Dios. Amén.
José-Román Flecha Andrés





