El Papa, a los miembros de la comunidad misionera Médicos con África: "Sigan dando voz a este continente"

El Pontífice los ha invitado además a que presten especial atención a los jóvenes: "Las nuevas generaciones pueden crear nuevos puentes entre Italia y África"

Vatican News

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Antes de viajar hacia la región del Piemonte y visitar a su prima para celebrar su 90º cumpleaños, el Papa Francisco ha tenido tiempo este sábado para encontrarse con los miembros de la comunidad misioneras, Médicos con África – CUAMM (Colegio universitario de aspirantes médicos misioneros), a quienes recibió en audiencia en el Aula Pablo VI del Vaticano.

Sigan dando voz a África, a lo que no se ve, a sus luchas y esperanzas, para remover la conciencia de un mundo a veces demasiado centrado en sí mismo y poco en el otro. El Señor escucha el clamor de su pueblo oprimido y nos pide que seamos artesanos de un futuro nuevo, humilde y tenaz, con los más pobres”, estas han sido las palabras del Papa a los miembros de esta comunidad.



Durante su discurso, Francisco ha subrayado el origen de esta comunidad, hace 70 años en Padua en un colegio para acoger a jóvenes estudiantes de medicina africanos: “Desde aquí ya podemos ver su estilo: ser con África, antes de ser para África. O más bien juntos: con y para. A partir de esa experiencia se inició un camino de intercambio y servicio que en estos 70 años ha recorrido casi todo el continente africano para llevar asistencia médica, siempre con una visión de desarrollo y con preferencia por la formación de persona local”.

El Santo Padre ha remarcado cómo la salud “es un bien primario, como el pan, como el agua, como el hogar, como el trabajo. Te comprometes a que no falte el pan de cada día para tantos hermanos y hermanas que hoy, en el siglo XXI, no tienen acceso a una atención sanitaria normal y básica. Hoy en día, se gastan miles de millones en armas, o se queman otros enormes recursos en la industria de lo efímero y de la evasión”.

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EFE/EPA/Vatican Media

“Muchos hombres y mujeres, de este pan, reciben sólo las migajas, o ni siquiera eso, simplemente porque han nacido en determinados lugares del mundo. Pienso en tantas madres, que no pueden tener un parto seguro y a veces pierden la vida; o en tantos niños, que mueren en la primera infancia”, ha dicho el Papa este sábado a los miembros del CUAMM.

El Pontífice ha hablado también de dos países que tiene muy presente en su corazón, la República Centro-africana y Sudán del Sur, donde espera ir a principios del próximo año: “Son países muy pobres y frágiles, que el mundo considera importantes sólo por los recursos a explotar, y que en cambio el Señor considera sus favoritos, a los que los envía para ser buenos samaritanos, testigos de su Evangelio. No tengan miedo de asumir retos difíciles, de intervenir en lugares remotos marcados por la violencia, donde las poblaciones no tienen la posibilidad de recibir atención”.

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EFE/EPA/Vatican Media

“También los animo a seguir colaborando con las congregaciones religiosas misioneras, generosamente comprometidas con el sector sanitario en África. Trabajen juntos uniendo fuerzas, compartiendo su experiencia y conocimientos, apoyando la innovación social inspirada en el Evangelio, y también explorando nuevas formas de financiar los servicios sanitarios para los más pobres”, ha afirmado el Papa.

Francisco se ha mostrado además muy preocupado por las consecuencias de la pandemia y de la varias guerras que siguen a día de hoy muy presentes en el continente africano: “Los precios de los alimentos suben en todas partes, lo que provoca hambre y desnutrición; el transporte médico está bloqueado debido al excesivo coste del combustible; las medicinas y los suministros médicos escasean en todas partes. Es una guerra oculta, que nadie cuenta y que parece no existir, y que en cambio está teniendo un impacto muy duro, sobre todo en los más pobres”.



Finalmente, el Papa Francisco los ha invitado a que presten especial atención a los jóvenes: a que favorezcan por todos los medios, en sus actividades, el empleo de los jóvenes locales, tan deseosos de vivir su futuro como protagonistas sobre todo en sus países de origen: “Las nuevas generaciones pueden crear nuevos puentes entre Italia y África. Y esto ocurre cuando los jóvenes se encuentran, se confrontan y se abren al mundo sin miedos y sin prejuicios. Se puede implicar a las universidades en esta aventura, para que los cursos de formación, investigación e innovación previstos para los jóvenes italianos se dirijan también a los jóvenes africanos. Es en este intercambio donde se construyen líderes capaces de guiar procesos de desarrollo humano integral”.

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