Parolin en Juba: "No más luchas fratricidas, la paz no se obtiene con violencia y corrupción"

El secretario de Estado pide al pueblo de Sudán del Sur que el camino hacia adelante es el del Evangelio, el de "negarse a responder al mal con el mal"

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El Secretario de Estado del Vaticano, cardenal Pietro Parolin, continúa su viaje por Sudán del Sur, y esta tarde ha celebrado la Eucaristía en el parque del mausoleo de John Garan, en Juba. Ante unas 15.000 personas y con la presencia del presidente Salva Kiir, y el viceprimer presidente Riek Machar, ha invitado a "desarmar el mal y desactivar la violencia": "Si quieres la paz, no puedes conseguirla con la guerra".

Allí se ha encontrado con un pueblo "agobiado por el yugo de la opresión, la pobreza y el trabajo", "pero que desea alegrarse de la libertad".

Ambiente solemne

Según indican los corresponsales de Vatican News, la Eucaristía se ha celebrado en este monumento dedicado al difunto líder del Movimiento/Ejército de Liberación del Pueblo Sudanés y primer vicepresidente de Sudán tras los Acuerdos de Paz. “Es el mismo lugar donde debió haber celebrado el Papa. El escenario está decorado festivamente con algunos de los colores de la bandera de Sudán del Sur: blanco, rojo, verde y amarillo”.

La bendición del Papa

Y al igual que en el campo de desplazados de Bentiu, donde ayer celebró la Eucaristía, el cardenal comenzó su homilía con "el saludo y la bendición del Santo Padre, que ha querido estar hoy aquí para una peregrinación ecuménica por la paz y la reconciliación en este joven país, tan lleno de oportunidades y tan gravemente afligido".

Ante la situación de dificultad que vive el pueblo sudsudanés, Parolin ha señalado que el camino hacia delante es el del Evangelio y no el de "nuestras formas habituales de actuar y reaccionar ante el mal". El mensaje es "diferente", es "negarse a responder al mal con el mal".

"Renuncia a la venganza... Ama y perdona siempre", ha afirmado el cardenal, reconociendo que "la carne nos empuja a responder al mal de determinadas maneras", pero Jesús nos invita a abrirnos "al valor del amor". Un amor que "no se encierra en la mentalidad del 'ojo por ojo, diente por diente', no responde al mal con la venganza, no resuelve los conflictos con la violencia". Pero esto, "no significa convertirse en víctimas pasivas, ni ser débiles, dóciles y resignados ante la violencia. Por el contrario, significa desarmar el mal, desactivar la violencia y resistir la opresión".

El único camino: vivir como hermanos

Entre aplausos, el Secretario de Estado ha asegurado que "el mal del mundo no puede ser vencido con las armas del mundo": "Si quieres la paz, no puedes conseguirla con la guerra. Si quieres justicia, no puedes conseguirla con métodos injustos y corruptos. Si quieres la reconciliación, no puedes usar la venganza. Si quieres servir a tus hermanos y hermanas, no puedes tratarlos como esclavos. Si queremos construir un futuro de paz, sólo hay un camino que tomar: amarnos unos a otros para vivir como hermanos". Porque "cuando dejamos demasiado espacio para el resentimiento y la amargura del corazón, cuando envenenamos nuestra memoria con el odio, cuando cultivamos la ira y la intolerancia, nos destruimos a nosotros mismos".

Acciones concretas para el proceso de paz

"Ahora —ha afirmado Parolin— es el momento en que Dios, que siempre escucha el grito de su pueblo oprimido, nos pide que seamos artífices de un futuro nuevo. Ahora es el momento de la responsabilidad y la acción concreta, el momento de derribar los muros del odio, de romper el yugo de toda injusticia, de lavar con el perdón y la reconciliación las túnicas empapadas de sangre y violencia". De ahí la oración para que "el Señor toque los corazones de todos, y en particular de quienes ocupan puestos de autoridad y de gran responsabilidad, para que se ponga fin al sufrimiento causado por la violencia y la inestabilidad y para que el proceso de paz y reconciliación avance rápidamente con acciones concretas y eficaces".

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