El Papa en el Ángelus: "A los episodios de violencia y devastación y el clima de odio, se le une la posibilidad de que el conflicto se extienda"
León XIV ha confiado la súplica a María, Reina de la Paz, para que acoja a los que sufren las consecuencias de la guerra, también ha tenido un recuerdo por el Día de la Mujer

El Papa León en una de sus intervenciones
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En un segundo, de la diplomacia se pasó a la guerra. No era una diplomacia ideal, no era perfecto el diálogo entre ambas partes. de hecho distaba mucho de serlo y se puede decir sin miedo que ni estaban cerca de llegar a un acuerdo, ni querían avanzar hacia eso. Todos tenían sus razones, sus intereses y sus estrategias, la tensión era muy alta y la intimidación cada vez más evidente en lo verbal y en lo gestual. Las negociaciones discurrían a través de intermediarios en muchas ocasiones y sin propuestas demasiado claras. Aun así, Israel, Irán y Estados Unidos se sentaban a una mesa y no se lanzaban misiles.
Y de repente todo cambió. No se puede decir que fuera inesperado, se veía venir que algo se avecinaba, no en vano Estados Unidos tenía en la zona el mayor despliegue militar desde aquella fatídica intervención en Irak, pero quedaba la "esperanza", sio se puede decir eso, de que fuera una manera de ganar iniciativa en las negociaciones, de imponer su propio ritmo, sus tiempos y, llegado el caso, sus condiciones. Si bien la amenaza puede y debe ser criticable en medio de una discusión diplomática, siempre es preferible a cumplirla y provocar el dolor que está golpeando una región que ya ha sufrido demasiado. Son más de 1000 muertos en Irán, según las fuentes iraníes, UNICEF advierte de cientos de menores de edad que han perdido la vida, víctimas de los misiles, en Israel, se levanta la espesa niebla de guerra y la censura no deja informar sobre los daños recibidos por Irán, pero hemos visto que las principales ciudades viven cada noche entre sirenas, explosiones y estelas anaranjadas de cohetes y misiles balísticos que no siempre pueden ser interceptados y que se ceban con la población civil. Eso por no hablar del resto de los países de la región, condenados a sufrir la guerra en la multitudinaria respuesta iraní, solo Emiratos Árabes Unidos ha recibido más de 1.138 misiles o drones, dirigidos contra su territorio soberano.
Es interesante también el análisis comunicativo de una y otra parte. Irán está interesado en mostrar los bombardeos que recibe como crímenes de guerra, tratando de imponer un relato que les interesa, culpando a Israel y Estados Unidos de romper con las normas humanitarias que también rigen en la guerra, por irónico que parezca. Por eso, el país persa, quiere mostrar las consecuencias de los ataques estadounidenses-israelíes, mientras que Israel, preocupado por no mostrar debilidad y mantener su estatus de potencia regional hegemónica e intocable por la vía militar, pretende ocultar y establecer un apagón informativo sobre los daños que les han afectado en Tel Aviv, Haifa y otros lugares como el mismísimo Jerusalén.
No hay país que no se haya visto involucrado en la guerra, desde los pequeños estados del Golfo Pérsico, bendecidos con la prosperidad petrolera y convertidos en actores clave a nivel mundial por su cantidad de recursos exportables, hasta la gran potencia árabe, Arabia Saudí, enemiga acérrima de Irán, escenificando ese enfrentamiento entre suníes y chiies, las dos ramas del islam, que ha sido una de las claves en la confección de la región tal y como la conocemos ahora. También ha sido golpeado Irak, Siria y Omán, por el pecado de alojar bases estadounidenses, pero, si hay un país verdaderamente castigado, ese ha sido el Líbano.
Líbano y el castigo de la guerra
Es el país donde hunde sus raíces el grupo armado yihadista y antiisraelí Hezbolá. De la rama chií, como Irán, tienen en los persas a sus mejores aliados y financiadores. Israel, ante el conflicto desatado, se ha asegurado de no tener asomados a sus fronteras a un grupo hostil que ya en el pasado ha demostrado capacidad de hacer daño a Israel. Con esa justificación, Israel se ha dedicado a bombardear por tierra mar y aire, de forma indiscriminada, el país del cedro. Se sabe que Hezbolá tiene sus zonas de dominio en el sur del país, donde los israelíes han entrado en una operación militar terrestre, y también en el barrio de Dahiya, en Beirut, uno de los suburbios del sur, escenario habitual de bombardeos en los repetidos conflictos que se han desarrollado en la zona a lo largo de la historia reciente. Sin embargo, no solo son estas zonas las que Israel ataca, los libaneses viven con angustia, saben que, como de hecho ocurre, a las dos de la mañana pueden tener que salir corriend de sus casasy de sus barrios porque Israel "avisa" con muy poca antelación de que va a bombardear la zona. También han sido castigados los barrios cristianos, una circunstancia que le ha dolido especialmente al Papa que visitó el país en su primer viaje apostólico en noviembre del año pasado.
"En Irán y en todo Oriente Próximo llegan noticias que nos producen una profunda consternación, a los episodios de violencia, devastación y ese constante clima de odio y miedo, se suma el temor de que el conflicto se extienda a otros países de la región, entre ellos, el querido Líbano y que puedan caer en la inestabilidad. Elevemos nuestra oración al señor para que cese el fragor de las bombas, para que callen las armas y se abran espacios de diálogo en el que se escuche la voz de los pueblos. Elevo esta súplica a María, Reina de la Paz."
El Papa y el día de la mujer
El Pontífice ha recordado también el día de la mujer: "Hoy, 8 de marzo, se celebra el día de la mujer. Renovemos el compromiso —que para nosotros los cristianos se basa en el Evangelio— de reconocer la igual dignidad del hombre y de la mujer. Lamentablemente muchas mujeres, desde la infancia, siguen siendo discriminadas y sufren diversas formas de violencia. A ellas, de modo especial, van mi solidaridad y mi oración."
León XIV ha publicado una carta, además, en la edición del mes de marzo de la revista Piazza San Pietro. En ella respondía a una lectora que le pedía ayuda y una reflexión "entre lágrimas", sobre la tragedia que siguen sufriendo tantas mujeres. En una larga misiva respondiendo a Giovanna, León XIV mostraba el "gran sufrimiento" que la lacra de la violencia machista le genera. Continuaba alabando todo lo que la mujer puede y debe aportar con ese genio femenino del que hablaba Juan Pablo II: “en un mundo a menudo dominado también por un pensamiento violento, debería ser sostenido aún más”, decía León XIV. El Santo Padre se refería a las mujeres como "protagonistas y creadoras de una cultura del cuidado y de la fraternidad indispensable para dar futuro y dignidad a toda la humanidad", define así su papel contradictorio en una sociedad "confusa, incierta y violenta", mientras que son portadoras de "valores de fe, libertad, igualdad, generatividad, esperanza, solidaridad y justicia.".





