León XIV invita a aprovechar este tiempo de Cuaresma: "Ayunando de gestos y comentarios que hieran a los demás"
El Papa dedica su catequesis al Concilio Vaticano II y a la Constitución 'Lumen gentium' para desvelar el verdadero significado de la Iglesia en el mundo
Madrid - Publicado el - Actualizado
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León XIV ha aprovechado este Miércoles de Ceniza para pedirnos "vivir este tiempo con un intenso espíritu de oración". En español, ha pedido que este tiempo de Cuaresma, de gracia y conversión: "pidamos al Señor que disponga nuestros corazones, ayunando de gestos y comentarios que hieran a los demás y nos alejen de su corazón misericordioso".
El origen del 'misterio'
El Papa León XIV ha dedicado la catequesis de su audiencia general a profundizar en el origen y la naturaleza de la Iglesia, basándose en los documentos del Concilio Vaticano II. El Pontífice se ha centrado en la Constitución dogmática Lumen gentium, que utiliza el término “misterio” para describir a la Iglesia.
Este vocablo, tomado de las Cartas de San Pablo, no significa algo incomprensible, sino todo lo contrario. Como ha explicado el Papa, para San Pablo el “misterio” es "una realidad que antes estaba escondida y que ahora ha sido revelada", refiriéndose al plan de Dios para unificar a toda la creación.
Dicho plan se realiza a través de la acción reconciliadora de Jesucristo en la cruz, que "ha derribado el muro de separación entre personas y grupos sociales". La Iglesia, como ekklesía (asamblea de convocados), se convierte así en la manifestación perceptible de este misterio, uniendo a las personas que han creído en el Evangelio.
Signo e instrumento de unidad
El Concilio Vaticano II afirma que “La Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano”. Con esta definición, se quiere subrayar que la Iglesia es la expresión visible en la historia del plan unificador de Dios.
Además de “signo”, la Iglesia es también “instrumento”, lo que indica su papel activo. Es a través de ella que Dios involucra a las personas en su obra, buscando unirlas consigo mismo y entre ellas, en una experiencia que es la misma salvación.
Finalmente, la Lumen gentium describe a la Iglesia como “sacramento universal de salvación”. El Papa ha concluido recordando que la Iglesia es el cuerpo de Cristo resucitado que actúa en el mundo "para conducir a los hombres a la Iglesia y, por medio de ella, unirlos a sí más estrechamente", mostrándose como un signo eficaz de unidad en medio de una humanidad fragmentada.
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