El histórico y desconocido cargo del Rey Felipe VI en la basílica papal de Santa María la Mayor

El monarca afianza en una solemne ceremonia el centenario vínculo de la Corona española con la basílica, un lazo que se remonta al siglo XVII y que está cargado de historia

Felipe VI

Ana Palacios de Elías

Madrid - Publicado el

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El rey Felipe VI ha tomado posesión formal como protocanónigo honorario de la Basílica de Santa María la Mayor en una ceremonia celebrada en Roma. Aunque el título es inherente al jefe del Estado español desde que asume el cargo, este acto solemne sirve para evidenciar y reforzar un vínculo histórico que une a la monarquía española con el templo más antiguo de Occidente dedicado a la Virgen María.

Un vínculo forjado durante siglos

La relación entre España y la basílica se fundamenta, según explica el canónigo monseñor José Jaime Brosel, en la profunda devoción mariana española. "Son muchísimos los elementos que a lo largo de la historia podemos contemplar", afirma Brosel, destacando la presencia de un cardenal español enterrado allí en 1299 o el artesonado donado por el papa Alejandro VI, Rodrigo de Borja, "con el primer oro llegado de América, según la tradición, regalo de los reyes católicos".

EFE


Otros hitos históricos incluyen la primera misa de San Ignacio de Loyola o el relicario para la Santa Cuna donado por Felipe III. Fue a raíz de este regalo que el cabildo solicitó al monarca que la basílica quedase bajo protección real, algo que se formalizó con su sucesor, Felipe IV, y una bula del papa Inocencio X. Un busto de Felipe IV, diseñado por Bernini, preside el atrio de la basílica como testimonio de esta unión.

Este lazo se consolidó en 1953 con la bula Hispaniarum fidelitas del papa Pío XII, que recogió toda la tradición y determinó que el jefe del Estado español sería protocanónigo honorario, que siempre habría un canónigo de nacionalidad española y que se rezaría por España y la Corona en fechas señaladas.

Un cargo honorífico compartido con Francia

Monseñor Brosel aclara que se trata de un cargo honorífico que "refleja ciertamente esa relación histórica entre España y la Basílica". El Rey no asume las cargas litúrgicas y pastorales de los canónigos, aunque España realiza un "pequeño donativo" simbólico a través del Ministerio de Exteriores para mantener este compromiso.

Curiosamente, este tipo de nombramientos no es exclusivo de España. El jefe del Estado francés es protocanónigo de San Juan de Letrán, a pesar del carácter laico de Francia. "Son cosas que pertenecen a la historia, a la tradición", señala Brosel, recordando que España y Francia eran las dos grandes naciones católicas que buscaban la influencia papal. Otros monarcas, como Carlos III de Inglaterra, no ostentan títulos similares, aunque sí reciben una acogida especial en Roma.

Los tesoros de la 'Belén de Roma'

La basílica de Santa María la Mayor alberga dos grandes tesoros espirituales que monseñor Brosel describe como sus "dos pulmones": la reliquia de la Santa Cuna y el icono de la Virgen Salus Populi Romani (Salvación del Pueblo Romano). La devoción a la cuna, que le ha valido el sobrenombre de la "Belén de Roma", tiene también un fuerte vínculo español, ya que el relicario actual fue donación de una noble española tras la desaparición del original regalado por la reina Margarita de Austria.

Por su parte, el icono de la Salus Populi Romani es un símbolo de adhesión al Papa y a la fe católica, cuya devoción fue extendida por todo el mundo principalmente por la Compañía de Jesús. Esta fuerte conexión explica por qué el papa Francisco, el primer pontífice jesuita de la historia, la ha visitado con tanta frecuencia y ha pedido ser enterrado en esta basílica, donde también yace el primer cardenal jesuita, otro español.

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