El Sínodo de los Obispos: una asamblea para intercambiar información y experiencias con el Papa

Los integrantes del Sínodo de los Obispos, escogidos de las distintas regiones del planeta, tienen una finalidad consultiva para asesorar al Santo Padre

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El Sínodo de los Obispos es una asamblea de obispos, escogidos de las distintas regiones del planeta. No tienen un número fijo de integrantes, pero la elección depende en algunos casos del propio Papa, otros de las Conferencias Episcopales de cada país y, por otro lado, en representación de los institutos religiosos clericales.

Todos ellos se reúnen en determinadas ocasiones con el objetivo de estrechar los lazos entre el Vaticano y los Obispos. Un Sínodo es, por tanto, un encuentro religioso o asamblea en la que unos obispos, reunidos con el Santo Padre, tienen la oportunidad de intercambiarse mutuamente información y compartir experiencias, con el objetivo común de buscar soluciones pastorales que tengan validez y aplicación universal.

A diferencia de los concilios, que tienen potestad para legislar, los sínodos tienen una finalidad meramente consultiva para asesorar al Papa en algunos de los temas propuestos. Pese a que sus orígenes son antiguos, volvió a adquirir importancia gracias a Pablo VI en 1965, tras el Concilio Vaticano II.

Los encuentros sinodales están siempre presididos por el sucesor de Pedro, aunque este puede delegar la presidencia en un obispo o cardenal. El órgano permanente del sínodo es la Secretaría general, cuya tarea se centra en la elaboración de los textos y documentación que servirá de base para los estudios de la Asamblea. El Sínodo puede tener carácter territorial, por ejemplo con el Sínodo para la Amazonía, en cuyo caso los convocados son, en buena parte, los obispos que se ven afectados por la convocatoria.

La Asamblea se reúne en Roma y puede ser ordinaria o extraordinaria. En este último caso se trata de reuniones en las que se exige de los convocados tratar un asunto urgente que requiere fijar una posición inmediata. En algunas ocasiones, puede reunirse fuera de Roma, según acuerdo de las Conferencias Episcopales Continentales.

Una vez reunidos, el Santo Padre abre la Asamblea con una indicación genérica del asunto o asuntos a tratar. Posteriormente, de manera plenaria o en comisiones, los obispos atienden las cuestiones que les han sido sometidas por el Papa para emitir una opinión. Estas, una vez aprobadas por la Asamblea en pleno, se recogen en las Actas del sínodo que son entregadas al Santo Padre.

El Sínodo finaliza cuando ha terminado el periodo de sesiones fijado previamente, y el Papa realiza una intervención de carácter apostólico y de exhortación a los obispos convocados.

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