Elena Egea, la escultora que explora nuevas escenas del Evangelio: "El arte sacro es una manera más de contemplar, rezar y conectarte con Dios"
La artista madrileña ha explicado en 'Ecclesia al día' en TRECE que, con su trabajo, busca conectar la fe con la sociedad actual a través de obras exclusivas que trabaja con paciencia

Elena Egea modelando su obra 'Cristo escribiendo en la arena' para el seminario de Toledo
Madrid - Publicado el
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El arte sacro sigue más vivo que nunca y encuentra en las manos de jóvenes talentos una nueva vía de expresión. Es el caso de Elena Egea, una joven escultora madrileña que está revitalizando esta disciplina con una propuesta fresca y personal. Formada en la Universidad Complutense, su vocación artística se entrelaza con su fe: "Soy practicante y creyente, y disfruto mucho haciéndola", afirma Egea, quien decidió especializarse en la escultura sacra desde su trabajo de fin de grado.
Nuevas escenas para la fe actual
La propuesta de Egea se aleja de la repetición de modelos tradicionales para explorar pasajes del Evangelio que han sido escasamente representados a lo lo largo de la historia del arte. Su objetivo es claro: "Hay que intentar conectar con la sociedad, con imágenes que no se han representado, pero que también son muy actuales y que nos ayudan mucho a entender los principios y la fe cristiana". Para la artista, este enfoque permite tender un puente entre la fe y el mundo actual.
Un ejemplo paradigmático de su visión es una de sus obras destacadas: un Cristo escribiendo en el suelo, un pasaje muy concreto del evangelio que raramente se ha llevado a la escultura. Esta pieza, que actualmente se encuentra en el seminario de Toledo, refleja su intención de "darle una vuelta" a la iconografía religiosa sin perder la simbología fundamental que la sustenta.

Elena Egea durante una intervención escultórica en Florencia
Diálogo, paciencia y exclusividad
Cuando se enfrenta a una nueva pieza, Elena Egea siente una profunda responsabilidad, hasta el punto de que intenta no pensar que está modelando una figura sagrada para poder abstraerse. Describe el proceso creativo como un diálogo en el que la obra le indica el camino: "La imagen misma te pide lo que necesita", explica. "Tú empiezas con una idea muy clara, pero luego ves que el manto no caía bien como tú te lo habías imaginado y la escultura te pide que caiga de otra manera".
Este trabajo artesanal choca frontalmente con la inmediatez de la sociedad actual. "En la escultura, sobre todo, los procesos son súper lentos. Tienes que esperar días, a veces esperas y no ha salido, y tienes que repetirlo", detalla la artista. La creación de moldes o el fraguado de los materiales exigen un ejercicio de paciencia pura y absoluta, convirtiendo cada obra en un triunfo sobre la prisa.
La inspiración, además, es un factor impredecible. Un proyecto puede resolverse en un fin de semana tras un mes de bloqueo, como le ocurrió con su último Niño Jesús. Para garantizar el valor de sus creaciones, Egea trabaja con tiradas limitadas y exclusivas. Por ejemplo, del Niño Jesús produjo solo quince copias antes de romper el molde, y de sus relieves, apenas siete, asegurando que cada comprador posea una pieza única.
Evangelizar a través de la belleza
Para Elena Egea, el arte tiene una misión trascendente. "Yo creo que el artista está destinado a crear belleza en todas sus formas", reflexiona. Considera que el arte sacro es "una manera más de contemplar, de rezar y de conectarte con lo espiritual y lo divino", convirtiéndose así en una poderosa herramienta de evangelización que permite explicar lo que siente como creyente.

Elena Egea trabajando sobre una cúpula
A menos de un año de abrir su estudio, la carrera de Egea avanza con paso firme. Los encargos se suceden, y de un proyecto surge el siguiente, sin haber experimentado meses de inactividad. Sus clientes son variados: desde particulares que buscan regalos para bodas, bautizos y comuniones, hasta instituciones como una nueva iglesia en Alcalá de Henares.
Aunque se adapta a diferentes formatos, confiesa que su gran pasión es la escultura a tamaño real. "Me encanta trabajar en grande, y creo que es como más lo disfruto", admite. En cuanto a materiales, su versatilidad le permite trabajar con escayola, bronce o piedra, según las necesidades de cada encargo, consolidando una prometedora trayectoria que aúna tradición, fe y modernidad.
Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.





