El fallecido cardenal holandés Johannes de Jong, «Justo entre las naciones»

La distinción del Estado de Israel reconoce a quienes arriesgaron vida, bienes y posición para salvar la vida de los judíos perseguidos por los nazis

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El cardenal holandés Johannes de Jong, quien fuera arzobispo de Utrecht entre 1936 y 1955, ha sido reconocido por el Estado de Israel como «Justo entre las naciones». El purpurado, fallecido en 1955 a los 70 años de edad, denunció la persecución del pueblo hebreo y lideró la oposición de la Iglesia de su país al régimen de Hitler. En 1942 escribió con el resto de obispos una carta pastoral en la que denunciaba los crímenes nazis. El embajador de Israel en los Países Bajos, Modi Ephraim, otorgó el «premio» a su familia este lunes 19 de septiembre, informa el periódico Nederlands Dagblad.

El título de «Justo entre las Naciones» es la máxima distinción que otorga el Estado de Israel a los no judíos que durante la Segunda Guerra Mundial arriesgaron vida, bienes y posición para salvar a algún judío de la shoah. Los «Justos» reciben una medalla acuñada con su nombre, un diploma de honor y ven su nombre grabado en el muro de honor que hay en el Jardín de los Justos en el museo Yad Vashem de Jerusalén. El reconocimiento se hace en la persona de algún familiar o de aquellas personas a las que salvó. La medalla contiene la frase de la Torá: «Aquel que salva una sola vida, salva el universo entero».

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Unos 28.000 «Justos»

Hasta ahora han sido proclamados «Justos entre las naciones» unas 28.000 personas. El más conocido, gracias al cine, es quizá el empresario alemán Oskar Schindler, inmortalizado por el cineasta Steven Spielberg en su oscarizada La lista de Schindler (1993).

Un puñado de esos «Justos» son españoles: el diplomático Ángel Sanz-Briz, embajador en Hungría durante la Segunda Guerra Mundial (1966); José Santaella, cordobés, agregado de Agricultura de la Embajada de España en Berlín, y su esposa Carmen Waltraut (1988); el también diplomático madrileño Eduardo Propper de Callejón (2007); la tejedora murciana Concepción Faya (2011); el vasco Martín Aguirre y Otegui, residente en Bélgica (2013); y el oscense Sebastián de Romero Radigales, embajador en Grecia (2014).

El año pasado fue reconocido como Justo también otro cardenal, este de Curia: el francés Eugene Tisserant (1844-1972), que llegó a esconder a varios judíos en su apartamento privado y en un monasterio en el Vaticano.

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