La clave de 'El Señor de los Anillos' de J. R. R. Tolkien: "Una obra religiosa y católica"

Un sacerdote analiza los ecos del Evangelio en la obra de Tolkien, desde el sacrificio de Gandalf a la "eucatástrofe" o el triunfo inesperado del bien

Ana Palacios de Elías

Madrid - Publicado el

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Este 25 de marzo se celebra el Día Internacional de la Era Tolkien, una fecha que conmemora la destrucción del Anillo Único y la caída de Sauron. En este marco, el sacerdote Francisco Javier Bronchalo, autor del libro "Un camino para liberarnos a todos", ha analizado la profunda conexión de la saga "El Señor de los Anillos" con la fe cristiana, una relación que, según él, es clave para interpretar la obra del autor británico.

La fe como clave interpretativa

Según Bronchalo, una de las principales claves interpretativas de la obra de Tolkien es, precisamente, su fe. Aunque aclara que no es un libro de espiritualidad, "es un libro que emana catolicismo, habla del triunfo del bien, habla de la redención, habla del sacrificio, habla de la comunidad". Estos temas, afirma, provienen de la "profunda fe católica que tenía el autor".

Tolkien no empleaba alegorías directas, como C.S. Lewis en "Las Crónicas de Narnia", sino que prefería el concepto de "aplicabilidad". Esto permite encontrar ecos del Evangelio en distintos aspectos de sus personajes. Un ejemplo que cita Bronchalo es el del mago Gandalf, quien se sacrifica en el abismo de Moria para vencer al Balrog y regresa después como Gandalf el Blanco, "como si hubiera resucitado".

Este renacimiento del personaje, explica el sacerdote, es un gesto "profundamente católico" que transmite un mensaje central en la obra de Tolkien: "indicando, pues, que la última palabra no la tiene el mal, sino que la tiene el bien, incluso hasta vencer a la muerte".

La "eucatástrofe": el triunfo del bien

El propio Tolkien acuñó el término "eucocatástrofe" para describir un recurso narrativo fundamental en su obra. A diferencia de una catástrofe tradicional, donde todo empeora, la eucatástrofe es la "buena catástrofe": "todo va muy mal, pero de repente ocurre algo inesperado". Mientras que un no creyente hablaría de casualidad, "un cristiano hablaría de providencia o de gracia", y gracias a ella los héroes son salvados.

Esta idea de que "El Señor de los Anillos" está lleno de estas "eucatástrofes" es, para Bronchalo, la razón por la que el libro genera tanta esperanza. "Aunque en nuestras fuerzas no esté la salvación", explica, siempre hay una providencia que actúa. "Si ahora no van bien las cosas, es que aún no es el final, porque el final es es bueno".

Una obra autobiográfica

El propio Tolkien se definía como un escritor católico y describió su obra como "profundamente religiosa y católica". Según Bronchalo, esta visión del mundo es inseparable de su biografía. Tolkien sufrió la orfandad y los horrores de la Primera Guerra Mundial, pero la fe que le transmitió su madre le proporcionó una "visión esperanzadora de la vida" que plasmó, de forma casi inevitable, en su legendaria creación literaria.

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