La pasión por los pobres de la ‘Tribu Bocatas’: un testimonio de ayuda al prójimo

El programa ECCLESIA de TRECE se ha hecho eco de la labor que realizan las múltiples asociaciones como 'Bocatas: Pasión por el hombre'

Clara Fernández

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Este domingo la Iglesia celebra la VI Jornada Mundial de los Pobres, con la que se pretende que la sociedad no sea impasible a la pobreza, que afecta a más del diez por ciento de la población mundial, según datos de la ONU. El programa ‘Ecclesia’ de TRECE se ha hecho eco de la labor que realizan las múltiples asociaciones como‘Bocatas: Pasión por el hombre’,que cada semana da de comer a cientos de personas sin techo en Madrid.

Y es que hay quien tiene auténtica pasión por el hombre. Es el ejemplo de la veintena de voluntarios de la parroquia San Jorge de Madrid, que viernes tras viernes por la noche reparten, junto a una pequeña iglesia de ladrillo, comida caliente, bebida y algo de ropa en la Cañada Real. Hasta ellos acuden personas de varios perfiles en situación de pobreza y necesidad, en especial toxicómanos. Son ‘Bocatas: Pasión por el hombre’, una asociación que surgió en el año 1996 de un grupo de amigos que preparaban bocatas y los entregaban a las personas de la calle del barrio de Azca, cercano a la parroquia de origen de los chicos.

Ignacio Santamaría y Jesús de Alba (Chiri y Chules), como les conocen sus amigos, son dos de estos ‘héroes’ de la Cañada y de los poblados chabolistas, que cada noche demuestran que hay personas que quiere a los indigentes, que es el fin de esta asociación; mostrarles su cariño. “Nuestro punto común es la ayuda al prójimo, al más débil. Al último que llega es a quien intentamos servir y acoger”, ha contado Jesús de Alba a Álvaro de Juana en el plató de ‘Ecclesia’.

Su acción con los pobres marca la vida de sus voluntarios, como la de Ignacio Santamaría. Así lo ha explicado en el programa de TRECE: “vivimos en una sociedad muy pobre en lo humano. Intentamos hacer un mundo mejor. Y cuando les vemos a ellos, salimos de nosotros mismos y de nuestro egoísmo, abriéndonos al prójimo”.

Los indigentes no sólo buscan alimento, buscan cariño y así lo ha explicado Ignacio. “Muchos lo que en el fondo necesitan es hablar, salir de su aislamiento. La droga es un mundo muy cruel. En ‘Bocatas’ intentamos que tengan un entorno más humano”. Ellos a su almacén lo llaman ‘El garaje de Bocatas’, un lugar privilegiado de encuentro y de acogida para todo tipo de personas. “Estamos continuamente recibiendo a gente nueva, y todo el que sale de nuestra asociación es una persona nueva”, ha recalcado Ignacio.

La 'Tribu Bocatera' sigue creciendo en infraestructura, voluntarios y en las personas que se benefician de su ayuda. Una tribu a la que invitan a otros a que formen parte de este proyecto de amor al prójimo, porque como ha dicho Jesús, “entre todos podemos hacer un mundo mejor como pide el Papa Francisco a todos los católicos”.

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