El obispo de Huelva pide a la Virgen del Rocío "unidad, comunión y fraternidad"
Santiago Gómez Sierra presidió la solemne Eucaristía de Pentecostés en la aldea, donde este año, han sido más de un millón de romeros los que acompañaron a la Blanca Paloma

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Ha sido denominada por muchos como la “romería del reencuentro”. Y es que tras dos años sin la presencia de los rocieros sobre las arenas de la aldea almonteña, este año han sido más de un millón de romeros los que acompañaron a la Blanca Paloma.
“Después de dos años, de nuevo nos hemos reunido aquí, como la primera Iglesia, junto con María, la madre de Jesús, viviendo Pentecostés con la Virgen del Rocío, haciendo nuestra la súplica de la Secuencia: Ven, Espíritu Divino …Ven, dulce huésped del alma, …Entra hasta el fondo del alma… Mira el vacío del hombre, si tú le faltas por dentro”, expresó el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra en su homilía.
Comunión y fraternidad
Fue la primera pontifical de Pentecostés del prelado como obispo onubense, en este enclave natural, después de que el pasado año presidiera la solemnidad en la parroquia de la Asunción de Almonte, donde permanecía la Blanca Paloma, debido a la pandemia.
En este “Rocío del reencuentro”, el prelado destacó que “las personas, a menudo reducidas a individuos desvinculados que compiten o entran en conflicto entre sí, alcanzadas por el Espíritu de Cristo, se abren a la experiencia de la comunión”. Y “este es el efecto de la obra de Dios: la unidad; por eso, la comunión, la fraternidad, la amistad acompañan las manifestaciones verdaderas de la fe, como hoy testimonian aquí los miles de peregrinos del Rocío”.
Una llama que arde
La Solemne Misa estuvo concelebrada por el obispo de Asidonia-Jerez, José Rico Pavés; el vicario general de la diócesis, Emilio Rodríguez, y vicarios episcopales; el vicario episcopal del Condado, párroco de Almonte y rector del Santuario de Nuestra Señora del Rocío, Francisco M. Valencia; el vicario parroquial, José Antonio Castilla; y buena parte del clero diocesano y por los capellanes de las hermandades —presentes las 125 filiales con sus simpecados e insignias junto a la Hermandad Matriz de Almonte—, además de otros sacerdotes concelebrantes y diáconos.
“El fuego del Espíritu Santo es una llama que arde, pero no destruye; más aún, ardiendo hace emerger lo mejor de cada persona”, añadió Gómez Sierra. “Queridos hermanos y hermanas, dejemos que el fuego del Espíritu Santo transforme nuestro corazón, siempre sujeto a las debilidades humanas”.
Tras señalar que “todos los bautizados tenemos la encomienda del Señor de llevar esta llama divina a todos los hombres, estamos llamados a colaborar con Dios, que con su fuego quiere renovar la faz de la tierra”, matizó que, en el Día de la Acción Católica y del Apostolado Seglar “se nos presenta una oportunidad singular para seguir construyendo juntos”.
La Iglesia no se reduce a un programa político
El obispo de Huelva también recordó la cita electoral de los andaluces de cara al 19 de junio, esgrimiendo que “la Iglesia sabe que la fe ni es, ni puede reducirse a un programa de acción política. Los católicos votamos a diferentes partidos, pero todos debemos tener en cuenta las afinidades o incompatibilidades de nuestros principios morales con los proyectos, programas y actuaciones de cada uno de ellos”.
En este sentido, remitió a la nota de los obispos de las diócesis de Andalucía, publicada el pasado 1 de junio, que aludía a que “en esa coherencia con la fe cristiana, es necesario respetar el derecho a la vida humana, inviolable desde su concepción hasta su muerte natural; el reconocimiento, la promoción y la ayuda a la familia, como unión estable entre un hombre y una mujer, abierta a la vida".
De la misma forma, "la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos según las propias convicciones morales y religiosas; el respeto a la dignidad de toda persona, a la libertad religiosa, a los valores espirituales y a la objeción de conciencia; la defensa y ayuda a los más débiles de la sociedad, como ancianos, jóvenes, parados e inmigrantes”.
Sin procesión
Por segunda vez en 11 años la procesión de la Virgen del Rocío se tenido que suspender. El motivo en esta ocasión ha sido la rotura de un banco del nuevo paso, que se estrenó el domingo 22 de mayo en la procesión de la Patrona de Almonte por las calles de su pueblo.
La Blanca Paloma ha regresado a su santuario cuando apenas había realizado un tercio de su recorrido. La Hermandad Matriz comunicó la suspensión de la procesión por las redes sociales, desde donde invitó a las hermandades a las que la Virgen no ha visitado a que se acerquen al santuario con su simpecado a rezar la salve.





