Mons. Carlos Escribano toma posesión este sábado como Arzobispo de Zaragoza

Se convierte en el Arzobispo número 101 de Zaragoza. Pese a su apariencia tímida, es un potente comunicador

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El hasta ahora obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño,Mons. Carlos Escribano Subías, toma este sábado 21 de noviembre posesión como Arzobispo de Zaragoza en la Basílica del Pilar, después de que el pasado 6 de octubre la Santa Sede hiciera público su nombramiento para sustituir como titular de la Archidiócesis a Mons. Vicente Jiménez, que presentó en 2019 su renuncia al Papa Francisco tras cumplir los 75 años de edad, tal y como establece el código de Derecho Canónico. Así las cosas, Mons. Escribano se convierte en el Arzobispo número 101 de Zaragoza.

Un solemne acto al que asistirá el Nuncio del Papa en España, ocho arzobispos y una docena de obispos, entre ellos los de las diócesis aragonesas. Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia llegará con el abrazo del nuevo Arzobispo al pilar que sostiene la imagen de la Virgen, a la que rezará y pedirá, sobre todo, ayuda y protección como ha explicado ante los micrófonos de COPE.

Mons. Carlos Escribano, una figura muy cercana a Aragón

Pese al origen gallego de Mons. Carlos Escribano Subías (nació en la localidad coruñesa de Carballo en 1964), está muy vinculado a Aragón, ya que fue en Zaragoza donde estudió empresariales y se ordenó sacerdote.

En esta comunidad autónoma ha sido por otro lado vicario episcopal de Zaragoza y párroco en el Sagrado Corazón y en Santa Engracia, así como profesor del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón y obispo de Teruel entre 2010 y 2016, cuando fue nombrado obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

En la Conferencia Episcopal Española, Mons. Escribano es presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida desde el pasado mes de marzo, y Consiliario de Manos Unidas desde hace un lustro.

El 13 de mayo de 2016 fue nombrado obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, donde tomó posesión canónica el 25 de junio de aquel año. Antes, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral por la Universidad Pontificia Gregoriana. Fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1996, quedando incardinado en la diócesis de Zaragoza.

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Tímido en apariencia, potente comunicador

En lo personal, Mons. Carlos Manuel Escribano es un hombre tímido en apariencia pero con un nivel de comunicación potente. Se muestra siempre muy cercano a los fieles, no ha perdido ese “ser” párroco, le encanta ser el párroco de su diócesis.

Pasear por el monte es una de sus aficiones. También disfruta del tiempo de retiro con grupos de jóvenes porque entiende que es un buen camino para enriquecerse de su forma de ver la vida y de su pensamiento más actual. Además es un apasionado de la lectura.

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Cargos pastorales

Ingresó en el Seminario Mayor de Lérida. Obtuvo la Licenciatura en Teología Moral por la Universidad Pontificia Gregoriana (1994-1996). Fue ordenado sacerdote el 14 de julio de 1996, quedando incardinado en la diócesis de Zaragoza.

Tras desempeñar diferentes cargos pastorales, entre los que cabe destacar su labor como párroco en “El Sagrado Corazón” y en “Santa Engracia”, parroquias de la ciudad de Zaragoza; y como profesor del “Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón”; fue nombrado Obispo de Teruel y Albarracín el 20 de julio de 2010, donde recibió la ordenación episcopal el 26 de septiembre de ese mismo año.

El 13 de mayo de 2016 fue nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño, donde tomó posesión canónica el 25 de junio de 2016.

Otros datos de interés

En la Conferencia Episcopal Española es presidente de la Comisión Episcopal para los Laicos, Familia y Vida desde marzo de 2020. Asimismo, es miembro de la Comisión Permanente de la CEE.

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Desde 2010 fue miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar. Dentro de esta Comisión, es el obispo responsable del departamento de Pastoral de Juventud desde 2017. También dentro de esta Comisión, fue miembro de la Subcomisión Episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida, de 2010 a 2017.

Consiliario Nacional de la Acción Católica Española (2011-2018) y de Manos Unidas, desde 2015. Con anterioridad, desde 2011 al 2014, fue miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social.

Mons. Escribano revelaba en Aleluya a quien contó primero su nombramiento

En declaraciones a Aleluya el día que se hizo público el nombramiento, el pasado 6 de octubre, Mons. Carlos Escribano nos contaba que conocía la decisión de la Santa Sede días antes: “Te lo comunican antes porque te tienen que nombrar. El Nuncio te nombra y te hace llegar la carta del Santo Padre. Tienes que dar tu consentimiento, y a partir de ahí, si dices que aceptas, se pone en marcha el mecanismo. Hace unos días que lo sé, sí”.

Nos aseguraba que había guardado el secreto con sus más allegados. La primera en saberlo fue su madre, pero tan solo unas horas antes de hacerse oficial, porque tal y como afirmaba “me parecía un poco fuerte que se enterase por la prensa”.

También a su madre, con quien convive desde la muerte de su marido, le toca hacer la maleta. Realmente tampoco irán muy lejos, ya que madre e hijo vuelven a los orígenes, a Aragón, donde Don Carlos se ordenó sacerdote, fue vicario episcopal de Zaragoza, párroco en el Sagrado Corazón, en Santa Engracia... “Es como volver a casa diez años después, pero con la mismo ilusión”, confesaba a Aleluya.

La distancia que separa Logroño de Zaragoza son 170 kilómetros. Apenas una hora y media en coche. El valle del Ebro une a ambas poblaciones. La historia les une, por lo que para el Arzobispo de Zaragoza, supone una ventaja a la hora de integrarse: “En cada territorio el reto es distinto, pero nos unen muchas cosas. Zaragoza es una diócesis más grande, con otros problemas”.

La respuesta pastoral ante la crisis social que ha traído consigo la pandemia será uno de los desafíos a corto plazo para el religioso, a lo que se suma adaptar a la Iglesia maña a los cambios sociales anteriores al coronavirus: “Tenemos que generar estrategias pastorales para iluminar esos retos y transmitir el anuncio del Evangelio y el amor de Dios”.

Preguntado si impone ser el nuevo “jefe” de la Virgen del Pilar, Mons. Escribano se lo toma con filosofía: “Como decimos aquí, la Virgen del Pilar es mucha Virgen del Pilar, porque somos devoto de María desde los primeros momentos de la cristiandad. Es una gran responsabilidad al ser un legado vivo al paso de los siglos y lo tienes que custodiar al ser Arzobispo de Zaragoza”.

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