La íntima 'confesión' de este famoso deportista de élite que le permite competir al máximo nivel

Su equipo ha estado recientemente en las portadas de todo el mundo por su importante triunfo

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Los Kansas City Chiefs se llevaron la 54 edición de la Super Bowl, que se jugó el pasado domingo frente a los San Francisco 49ers, tras remontar la desventaja inicial. Una semana después, no vamos a hacer referencia a lo más destacado de este encuentro, el más importante del fútbol americano.

Pero sí vamos a indagar en una de las figuras del equipo ganador. Se trata de Harrison Butker, de 24 años. Un jugador que ha hablado abiertamente de su fe católica, y la importancia que es para él asistir a misa.

Nació en Decatur, Georgia, está casado con Isabelle Butker y tiene un hijo de apenas un año llamado James Augustine. Es uno de los cinco pateadores mejor pagados en la NFL. Los Chiefs lo firmaron en septiembre de 2017 y por sus habilidades se convirtió en su pateador titular.

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El pateador concedió una entrevista a EWTN en 2019, en pleno ascenso de su carrera. Habló sobre cómo fue criado en la fe católica. No obstante, durante su adolescencia se alejó ligeramente de la Iglesia, lo que le llegó a sentir un profundo vacío en ocasiones durante aquellos años: “A veces interpretas una diferente persona para diferentes públicos, había un Harrison para el equipo de futbol, un Harrison para las cámaras, uno para tus padres, otro para los fines de semana, era una persona fragmentada. Me gustaba el futbol, pero no había nada más que me apasionara”, comentó en la entrevista.

Cuando ingresó a la universidad Georgia Tech, donde destacó como jugador de futbol americano, dos personas fueron básicas en su regreso a la religión: un compañero, también jugador, de nombre Grant y el padre Joshua Allen, capellán del campus.

Conocerles lo llevó a tener interés en confesarse y después de ello quiso acercarse más a la Iglesia: “Mi mayor salto de fe fue acudir al sacramento de la Confesión, eso realmente me cambió, cuando salí ese día del confesionario realmente me sentí diferente, me sentí como yo, como auténticamente Harrison en todas las áreas de mi vida”.

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Tras firmar su contrato con los Chiefs y ya en Kansas, Harrison Butker buscó una parroquia a la que pudiera asistir a misa cotidianamente y le interesó, principalmente, la misa en latín. Así comenzó a participar en la parroquia de Santa María y en San Miguel en Leawood, en Kansas.

“Me di cuenta de que es muy difícil para los sacerdotes tener tiempo para enseñar y coordinar servidores del altar. Era necesario tener niños y jóvenes para servir, así que me ofrecí voluntario. Ahora trabajo para coordinarlos, los muchachos se están enterando de la misa y la tradición y realmente les está gustando”.

Desde entonces, cada lunes sirve en el altar como parte de la Misa en latín, se ha forjado un lugar en la comunidad y ahora tiene una fuerte amistad con el padre Shawn Tunink, el vicario parroquial de San Miguel.

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