Iniciativa #YosoyTierradeAcogida

Iniciativa #YosoyTierradeAcogida

Redacción digital

Madrid - Publicado el - Actualizado

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Iniciativa #YosoyTierradeAcogida

Yo Soy Tierra de Acogida: una iniciativa para exigir a Europa que respete la dignidad y los derechos de las personas refugiadas

También se ha puesto de manifiesto la debilidad del sistema de asilo. Así, Manzanedo ha explicado las últimas cifras: "En 2015 se resolvieron 3000 solicitudes de asilo y de ellas sólo se concedió asilo a 1000 personas". Aquellas personas a las que se les deniega el asilo pueden ser deportadas en cualquier momento aunque tengan motivos para no volver a su país. Este es el caso de Ana María y Natalia (nombres falsos para proteger su identidad), madre e hija centroamericanas que viven en España y a las que se les ha denegado el asilo quedando así en situación de inmigrantes irregulares.

Ana María formaba parte del Concejo Municipal, llevando el área de equidad de género. Como ha contado, "las represalias vinieron porque apoyé que fuera una mujer quien representara la próxima candidatura a las elecciones", entonces "el alcalde hizo fuerza con las maras y empezaron amenazas concretas contra mí y mi familia en general". Y lamenta que al llegar a España "No solicité asilo porque desconocía que había esa posibilidad. Nadie me informó ni me orientó." Sus problemas continuaron en su país cuando su hija pequeña empezó a ser también amenazada por las maras al conocerse de quién era hija. Natalia, de 14 años, que huyó también a España, nos ha dado su testimonio: "El hombre que amenazó a mi madre era maestro donde yo estudiaba (?) Cuando averiguaron quién era mi madre me acosaba con las pandillas (?) Un día al terminar un partido me rodearon y me pidieran que fuera novio de uno de los integrantes de la pandilla o atentarían contra mi familia". Por eso "Tuve que salir de mi país sin finalizar mis estudios" y "cuando llegué a España tuve que volver a nacer."

Otras personas pueden llevar más de 7 años esperando la resolución de su denegación de asilo como Juan María (nombre falso para proteger su identidad), profesor guineano residente en España. Era político en su país, Guinea Ecuatorial y fue encarcelado por oposición al régimen, que le consideraba traidor. La presión internacional, especialmente la de España, hizo que le dejaran en libertad. Tuvo que huir del país ante las amenazas a él y su familia pero a día de hoy "No he recibido ninguna respuesta al recurso que interpuse cuando se me denegó la petición de asilo". Como ha narrado: "Vine a España por los vínculos que hay entre Guinea y España" y "mi reto aquí en España era terminar mis estudios. Pero no he podido acabarlo por las persecuciones."

Mohannad Doughem, ingeniero y músico sirio-palestino se ha visto obligado a separarse de su familia y quedarse en España. Ahora tiene su solicitud de asilo en trámite y reside en Sevilla. Natural de Aleppo (Siria), donde daba clase en la Facultad de Ingeniería Eléctrica de la Universidad a la vez que trabajaba en una empresa francesa. "Yo tenía una vida normal en un país precioso y tranquilo. Pero empezó la guerra y vi que no había soluciones cercanas en el tiempo" nos ha contado. Por ello decidió huir: "Solo podía ir a Argelia o Malasia porque tengo nacionalidad palestina. Eso hace muy difícil que algún país me acoja o me de un visado." En Argelia trabajó para poder sacar a toda su familia de Siria. "Tuve que organizar dos viajes peligrosos a través del mar para mi familia: mi hermano de Argelia a Italia por mar y mi familia de Turquía a Grecia también por mar." Una vez que toda su familia estaba a salvo en Suecia, él salió rumbo a Europa, entrando en España por Melilla. Quiso viajar a Suecia pero allí me dijeron "que tenía que volver a España por el convenio de Dublín."

Por último, Amina Al Zein, refugiada siria, debido a la guerra se vio obligada a desplazarse a Líbano. En Siria tenía una escuela, que había construido en su propia casa y que atendía a 500 alumnos y alumnas. Tuvo que huir cuando la escuela fue bombardeada. Ahora en Líbano ha continuado su trabajo educativo. Dirige la escuela Telyany del Servicio Jesuita a Refugiados en Líbano. Amina vivió cómo se murieron varios de sus alumnos niños de su escuela de Homs: "Cada vez que hablo de la escuela me pongo triste. Es un lugar en que he intentado dar educación a los niños y ahora mismo está totalmente destruido." Para ella "reconstruir un país es algo material, pero reconstruir el futuro es algo más complejo." Por eso continúa dedicándose a la educación en Líbano porque "para que los niños puedan volver a Siria y reconstruir su futuro, habrá que trabajar con la cultura y educarles."

Cristina Manzanedo cerraba el acto haciendo referencia a que frente al rechazo a las personas refugiadas, frente al miedo, el racismo y la xenofobía hay que decir "¡No! En mi nombre no. Yo soy tierra de acogida",

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ECCLESIA ALVARO SAEZ

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Con Álvaro Sáez

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