La Iglesia se prepara para celebrar la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos

El lema para este año 2021 son las palabras de Jesús a sus discípulos: "Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia”

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La Iglesia celebra la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos del 18 al 25 de enero de 2021. “Permaneced en mi amor y daréis fruto en abundancia” (cf. Jn 15, 5-9), estas palabras de Jesús a sus discípulos son el lema para este año 2021.

Ya están disponibles los materiales que preparan conjuntamente el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias.

Los obispos de la Subcomisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales y Diálogo Interreligioso también han hecho público un mensaje en el que destacan que la unidad de la Iglesia es necesaria para acercarnos a la unidad que Cristo quiere para todos. La comunidad monástica de Grandchamp, en Suiza, ha sido la encargada de preparar el material para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos 2021.

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Tema del evento: "Permaneced en mi amor"

El tema elegido para el evento, tomado del Evangelio de Juan (15, 1-17), es "Permaneced en mi amor: daréis mucho fruto". Unas palabras que expresan la vocación a la oración, a la reconciliación y a la unidad de la Iglesia y del género humano que caracteriza a la Comunidad de Grandchamp.

Esta, de hecho, reúne "hermanas de diferentes tradiciones cristianas y de diferentes países". La reunión preparatoria para la redacción del material con motivo de la Semana de Oración tuvo lugar precisamente en Grandchamp, del 15 al 18 de septiembre de 2019. Participó la Comisión Internacional, formada por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y el Consejo Ecuménico de las Iglesias.

Posteriormente, la Comunidad Monástica trabajó durante varios meses en la redacción del primer texto, que sirvió de base para el que luego trabajó la propia Comisión Internacional. El tema de la Semana de Oración, elegido por las hermanas, les permitió "compartir la experiencia y la sabiduría de su vida contemplativa, injertada en el amor del Señor, y hablar del fruto de esta oración: una comunión más profunda con sus hermanos y hermanas en Cristo, y una mayor solidaridad con toda la creación".

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Los tres pilares

Hay tres pilares en los que se basa el material: la oración, la vida comunitaria y la hospitalidad. Se articulan como una llamada a "permanecer en Cristo" para acercarse a los demás y superar las divisiones entre los cristianos. "Cuando escuchamos a Jesús, su vida fluye a través de nosotros", subrayan, "nos invita a dejar que su Palabra habite en nosotros y entonces cualquier petición que hagamos será concedida".

"Como personas, como comunidad, como Iglesia," insisten las hermanas, "deseamos unirnos a Cristo para cumplir su mandamiento de amarnos los unos a los otros como él nos ha amado".

Conscientes de que "acercarse a los demás, vivir juntos en comunidad con otras personas, a veces muy diferentes de nosotros, es un desafío", las hermanas de Grandchamp ponen en práctica la enseñanza del hermano Roger, fundador de la comunidad de Taizé: "No hay amistad sin sufrimiento purificador, no hay amor al prójimo sin la cruz".

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La comunidad de Grandchamp

La Comunidad se fundó en la primera mitad del siglo XX: en el decenio de 1930, algunas mujeres de la tradición reformada de la Suiza francófona, pertenecientes a un grupo conocido como las Damas de Morges, "redescubrieron la importancia del silencio en la escucha de la palabra de Dios y, al mismo tiempo, reanudaron la práctica de los retiros espirituales para alimentar la vida de fe, siguiendo el ejemplo de Cristo, que se retiraba a lugares desiertos para orar". A estas mujeres pronto se les unieron otras que comenzaron a asistir a retiros regulares en Grandchamp.

Por lo tanto, era "necesario proporcionar una presencia permanente para ofrecer oración y hospitalidad al creciente número de huéspedes y personas que deseaban retirarse en oración". A lo largo de los años, la Comunidad de Grandchamp ha cultivado "fuertes lazos tanto con la Comunidad de Taizé como con el Padre Paul Couturier, una figura clave en la historia de la Semana de Oración".

Hoy en día, en Grandchamp hay "unas cincuenta hermanas, comprometidas en la búsqueda de itinerarios de reconciliación entre los cristianos, en el seno de la familia humana y en el respeto de toda la creación".

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