Francisco José Ruiz: “Un cargo eclesial no da sistemáticamente la capacidad de liderazgo, hay que cultivarlo”

El decano de la Facultad de Teología de Deusto ha invitado a "renaturalizar el término 'liderazgo' porque debe ser un motivo de formación dentro de la Iglesia"

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Durante este fin de semana se está celebrando en Madrid el Encuentro de rectores y formadores de seminarios mayores que tiene este año por lema “sacerdotes para una pastoral misionera”. El decano de la Facultad de Teología de Deusto, Francisco José Ruiz Pérez, ha realizado su ponencia titulada “aclaraciones sobre el concepto de liderazgo eclesial”. Ha resaltado que “un cargo eclesial no da sistemáticamente la capacidad de liderazgo, hay que cultivarlo”.



Ha comenzado indicando que la ponencia pone el foco en “un prejuicio que tenemos sobre la palabra de liderazgo. En términos eclesiales ‘liderazgo’ lo asociamos enseguida a la figura del líder. Está enclaustrado en esa acepción. El liderazgo se ve como una dinámica personal y social con la que tenemos que contar”.

Cultivar el liderazgo

El decano ha añadido que “un cargo eclesial no da sistemáticamente la capacidad de liderazgo. Hay que recordarnos cada día que esa dimensión social no solo viene, sino que necesita cultivarse. A liderar se aprende y se va aprendiendo. Hay que probar y equivocarse y aprender de los errores. Ese concepto no podemos asignarlo a algo que viene adherido a un cargo o un ministerio. Es muy importante partir de ahí”.

Pérez ha manifestado que el deseo “es crecer en la conciencia común de que estamos ante algo que necesita ser considerado un crecimiento en la formación de los futuros sacerdotes y diáconos cuando desarrollen sus responsabilidades eclesiales”. Ha señalado que “desde hace tiempo estamos ante la dificultad para detectar líderes, sean personales o institucionales. No es tan fácil encontrarlos. Es difícil encontrar a alguien que tenga una disposición generosa a la hora de asumir liderazgo en grupo o de una institución en los ámbitos en los que nos movemos”.

Una cita con el liderazgo

“Es como una necesidad urgente la que estamos percibiendo de líderes y es una necesidad grave. Si no hay líderes, el cuerpo apostólico que somos en los diferentes niveles que estamos tiene también una enorme dificultad. Esta ha sido la señal de que había que tener una cita con el liderazgo”.

El desprestigio del uso de la autoridad

Ha puesto de manifiesto que hay una crítica a la autoridad que casi es un principio cultural. “La autoridad de entrada tiene que justificarse y tiene que ser completamente transparente. Eso es algo enormemente gastante y sufre deterioro en las personas que ejercen el liderazgo. A los líderes les estamos pidiendo cada vez más que sean expertos, tienen que saber del tema porque es tan compleja la acción que llevamos adelante, que si no entiende el tema será un completo fracaso”.

Influencia del individualismo

“El individualismo está haciendo muchísima mella porque este desconoce la esfera del bien común. Hoy no se piensa en equipo, hoy se piensa en nosotros mismos. Eso va en dirección contraria a quien pueda ejercer la autoridad, que es quien vela por el bien común. Todo eso suma a que haya una espantada hacia el líder. Por eso todo el mundo quiere estar en un segundo plano”.

Por último ha expresado que, teniendo en cuenta las circunstancias globales que nos rodean hoy en día, “pensar que las autocracias son la solución a las democracias muy debilitadas es un error. Eso tiene también traducciones en lo que las generaciones más jóvenes están conociendo en su vocación eclesial. Tienen también por defecto cierta querencia a entender la autoridad de un modo que aproxima a una visión de liderazgo que no está bien vista. Nos tenemos que reconciliar con el liderazgo y no tenerle miedo. El liderazgo debe ser un motivo de formación dentro de la Iglesia. Tenemos que renaturalizarlo y desproblematizarlo. Todos tenemos una forma de liderar y esa se puede purificar y evangelizar”.

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