La madre de Teresita Castillo cuenta que la pequeña siempre quiso ser misionera

La niña pudo cumplir su deseo antes de morir de un cáncer el pasado domingo

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Ni el cáncer que padecía desde hacía tres años ni el sufrimiento de las múltiples operaciones consiguieron apagar la sonrisa de la pequeña Teresita Castillo de Diego. Sólo tenía diez años pero una fe inquebrantable y un deseo: ser misionera. Algo que le concedió el vicario episcopal de la Vicaría VIIl, Angel Camino, el pasado 11 de febrero, días antes de que falleciera a causa de un tumor cerebral.

Su madre, Teresa, se despidió de ella el pasado domingo día 7. “Ese último día le hablé del cielo y de que allí estaban los abuelitos que la iban a querer mucho para que se ilusionara, y se le paró el corazón en mis brazos”, ha contado a COPE. Teresa ha contado también “la emoción” que supuso para la pequeña poder cumplir su sueño, después de tanto sufrimiento por la enfermedad, “tiene un sentido porque fue demasiado ese sufrimiento”.

La madre de Teresita Castillo cuenta que la pequeña siempre quiso ser misionera

Devota de Santa Perpetua

Teresa recuerda lo especial que era su hija, su personalidad extraordinaria y la entereza con la que sobrellevó el dolor de su enfermedad. También su gran fe, “siempre rezaba y lo hacía con mucha devoción, comulgaba todos los días y rezaba con el sacerdote”. Siempre quiso ser misionera, desde muy pequeña, “para que todo el mundo fuese al cielo”, explica su madre.

La pequeña, devota de Santa Perpetua, se fue precisamente el día 7, festividad de esta santa. Su historia ha dado la vuelta al mundo y su lección de vida ha llegado también al Papa Francisco.

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