La historia de un prestigioso compositor que cambió el comunismo por la fe

James McMillan es uno de los más famosos compositores. Es católico y tocó para el Papa Benedicto XVI. Pero se avergüenza de su juventud

La historia de un prestigioso compositor que cambió el comunismo por la fe

 

Víctor C. Bustillo

Tiempo de lectura: 2'Actualizado 11:02

James McMillan, nacido el 16 de julio de 1959 en Kilwinning (Escocia) es uno de los más famosos compositores de nuestro tiempo.También es un prestigioso director de coro, orquesta y ópera.

Nació en una família católica. Durante su juventud, estudió composición en la Universidad de Edimburgo. Posteriormente estudió en la Universidad de Durham. Ha dado clase de música en la Universidad de Mánchester.  

Mientras estudiaba, publicó temas musicales, como “Búsqueda” (coral dramática sobre poemas de “Madres de la Plaza de Mayo, en Argentina”. Es de esta época de su vida de la que más se avergüenza según sus propias palabras: militó en la Liga de los Jóvenes Comunistas.

Según cuenta Religión en Libertad, el compositor asegura que "la política del Evangelio no necesita marxismo; es un desperdicio del mensaje evangélico de paz y justicia".

Su origen humilde y su anhelo por la justicia social hicieron que encontrara muchas respuestas en la teología de la liberación. Pero pasados los años, un James más maduro, cambió su perspectiva ideológica de la vida: "Cuando la Iglesia ha colaborado con la izquierda secular, la izquierda ha ganado y ha usado a la Iglesia como una herramienta"

Con este razonamiento en su vida, la fe fue ganando terreno al plano político. Esto se hizo patente incluso en su música que empezó a transformar la protesta en melodías espirituales.

Desde su juventud, colaboró musicalmente en su parroquia, hasta hace unos años: "Yo tocaba el órgano en la iglesia, la misma donde fui bautizado y fueron bautizados mis padres. Mi abuelo era minero de carbón, pero la música era su pasión y tocaba el eufonio en la banda local", como contó en Telegraph.

Hace unos años escribió "Stabat Mater", tras sufrir la muerte de su hija de 6 años: “Era una niñita adorable, que trajo luz a nuestras vidas; cuando murió fue un golpe terrible”. En 2016 se trasladó a vivir en la isla de Saint Kilda. Actualmente compone música basada en melodías tradicionalesEn 2017 se estrenó en España el Concierto para Viola compuesto por James MacMillan, durante un ciclo de Ibermúsica celebrado en Madrid y se invitó a la Orquesta Filarmónica de Londres.

Para MacMillan, muchas de sus composiciones musicales están inspiradas en la historia del cristianismo. Por ejemplo, considera que el “Stabat Mater” representa el sufrimiento de la Virgen María en el Calvario.

MacMillan considera que la espiritualidad cristiana sigue siendo importante para la música actual. Está convencido que "vivimos en tiempos en que la gente está fascinada por la religión, y los aspectos más desconcertantes de la creencia cristiana son los que más atraen, parece... músicos como Messiaen, Stravisnky, Schoenberg, Tavener, Arvo Pärt y muchos de los rusos de la generación post-Shostakovich han escrito todos música considerada una ventana hacia lo divino. Incluso John Cage -la gente suele olvidarlo- planeaba al principio llamar a sus 4 minutos 33 segundos de silencio 'Oración silenciosa".

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