Los obispos de Sudáfrica alzan su voz ante la oleada de ataques que sufren los migrantes de su país

Mons. Buti Tlhagale, obispo de Sudáfrica, ha denunciado la violencia y los ataques que se sufren en el país

Los obispos de Sudáfrica alzan su voz ante la oleada de ataques que sufren los migrantes de su país

 

José Luis Restán
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Director Editorial COPE

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 13:31

Los desafíos que plantean las migraciones no los vivimos sólo en Europa. Hoy contamos en El Espejo de la Cadena COPE, que los obispos de Sudáfrica han alzado su voz ante la oleada de ataques que sufren los numerosos migrantes en ese país.

Las palabras del arzobispo de Johannesburgo, Mons. Buti Tlhagale, al respecto, son durísimas: "si no se detienen los injustificados ataques violentos contra migrantes y refugiados, los sudafricanos corren el riesgo de convertirse en los opresores de la era del apartheid". Los ataques xenófobos se han vuelto tan violentos y frecuentes que plantean ya una preocupación nacional.

El arzobispo explica que los migrantes de Lesoto, Malawi y Mozambique han estado empleados en el sector minero durante décadas, aportando sus destrezas a la economía. También hay migrantes que dirigen empresas que emplean a la población local, así que su contribución a la economía es significativa. Pero además aportan su diversidad cultural y un sentido de apertura al mundo, en contraste con un nacionalismo estrecho.

Mons. Tlhagale ha recordado que los jóvenes de Sudáfrica siempre han estado en la vanguardia de la lucha por la justicia social y contra el apartheid, por eso resulta llamativo su silencio ante esta ola de xenofobia, un silencio que ha calificado de “ensordecedor". Según el arzobispo hoy se echan en falta voces proféticas en esa nación, cuando más se necesitarían. A su juicio “la virtud de la hospitalidad entre los sudafricanos es actualmente un recurso escaso".

Habla un obispo africfano que trabaja en la diócesis de Johannesburgo que tiene una, población 6.000.000 de habitantes. 700.000 habitantes son católicos, con 164 sacerdotes, 613 religiosos, y 39 diáconos permanentes.

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