La Iglesia de Nicaragua vuelve a estar en el punto de mira del gobierno de Ortega

Varios episodios de violencia en templos y actos de culto cristianos son una muestra del nuevo giro del dictador contra la Iglesia

Cristianos nicaragüenses se congregaron para rezar por los fieles todavía presos

Cristianos nicaragüenses se congregaron para rezar por los fieles todavía presos 

José Luis Restán
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Director Editorial COPE

Tiempo de lectura: 1'Actualizado 14:16

Hoy contamos en 'El Espejo' que el Gobierno de Daniel Ortega está desaprovechando la oportunidad de una salida dialogada a la crisis del país, y vuelve a poner a la Iglesia en su punto de mira.

Los fieles reunidos este fin de semana en las catedrales de León y Managua para celebrar la Misa han sido objeto de acoso por parte de turbas sandinistas que gozaron de la complacencia, e incluso de la protección, de la policía nicaragüense. En Managua se celebraba una Misa de acción de gracias por la liberación de los presos políticos y de oración por las familias de los que aún continúan en prisión; al llegar un grupo numeroso de fieles, grupos parapoliciales vinculados al régimen de Ortega lanzaron bombas lacrimógenas y balas de goma, mientras numerosos jóvenes que accedían a la catedral gritaban “democracia sí, dictadura no”.

La gente se refugió en el templo, mientras el Cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, pedía que concluyese el asedio y se evitara que las personas congregadas en el templo fueran golpeadas o violentadas. El Cardenal exigió que no se repitan estos asedios, porque “la Iglesia no está para apoyar a un partido político y tampoco los obispos estamos para tomar el poder”.

Previamente había sido objeto de ataque la catedral de León, donde los paramilitares agredieron con piedras y botellas a los fieles que participaban en una misa en homenaje a Sandor Dolmus, un monaguillo asesinado hace un año en un ataque paramilitar en esa ciudad. Durante el ataque, las puertas de la catedral fueron cerradas para evitar que las turbas entraran en el templo. El obispo de León, Bosco Vivas, tuvo que salir para intentar garantizar la seguridad de los fieles acosados que, visiblemente atemorizados, fueron acompañados por Mons. Vivas hasta llegar a lugares seguros, lejos de los simpatizantes sandinistas.

El cardenal Brenes se ha referido con tristeza a estos ataques que demuestran que actualmente se está desaprovechando la oportunidad del diálogo para reconstruir la convivencia en el país.

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