Ven Espíritu Santo y llena nuestros corazones

Ven Espíritu Santo y llena nuestros corazones

Agencia SIC

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Mons. Jesús García Burillo Queridos abulenses:

La Iglesia universal celebra hoy la solemnidad de Pentecostés, invitándonos a profesar nuestra fe en la presencia y la acción del Espíritu Santo que llena el corazón de los creyentes.

El Espíritu Santo es el don del Resucitado a sus discípulos; recuerda e imprime en el corazón de los creyentes las palabras de Jesús y nos conduce a la plenitud de la verdad, convirtiéndose así en principio de valoración y guía en las acciones de cada día.

Esta jornada, en la que festejamos también el Día de la Acción Católica y del

Apostolado Seglar, lleva por lema: "Creí y por eso hablé" (2 Cor 4, 13), tomado de la propuesta que hace el apóstol Pablo a los cristianos de Corinto. Es la fe la que nos mueve a hablar. El dinamismo de la fe desemboca en el anuncio creíble de la Buena Noticia de Jesús.

El valor y la fuerza del testimonio de vida y del anuncio cristiano están en la intensidad con la que vivamos la fe.

La Iglesia, los creyentes pertenecientes a ella, transmiten lo que viven. Por eso no podremos transmitir la fe si no vivimos bien enraizados en ella, si no perseveramos en la fe y si no nos dejamos convertir por ella. No se puede transmitir el evangelio si no se está con Jesucristo, si no vivimos de su Espíritu, si no estamos disponibles para que nos transforme como lo hizo con los apóstoles el día de Pentecostés.

En el fondo se trata de caer en la cuenta de que es importante conocer mejor lo que creemos, que es fundamental el fortalecer sobre todo el acto de fe en Dios, fiarnos totalmente de él, acogerle plenamente a él. El Papa Francisco nos lo recordaba en la audiencia del miércoles pasado (15.V.2013) con estas, diciéndonos: "¿Estoy abierto a la acción del Espíritu Santo, le pido que me dé luz, soy sensible a las cosas de Dios?". Y decía también: "Tenemos necesidad de dejarnos inundar de la luz del Espíritu Santo, porque él nos introduce en la

verdad de Dios, que es el único Señor de la vida. Invoquémosle todos los días". "Todos los días habéis de rezar al Espíritu Santo" repetía el Papa.

La transformación que realiza esa acción del Espíritu Santo en los Apóstoles es la que engendra la misión. Ellos son enviados por el poder del Espíritu Santo. "La Iglesia en el día de Pentecostés muestra con toda evidencia esta dimensión pública del creer y del anunciar a todos sin temor la fe. Es el don del Espíritu Santo el que capacita para la misión y fortalece nuestro testimonio, haciéndolo franco y valeroso" (Porta fidei, 10).

En este día del Apostolado seglar quisiera recordaros la exhortación del Beato Juan Pablo II, Christifidelis laici, de la que se cumplirán 25 años el próximo mes de diciembre: "Los fieles laicos -debido a su participación en el oficio profético de Cristo- están plenamente implicados en esta tarea de la Iglesia. En concreto, les corresponde testificar cómo la fe cristiana constituye la única respuesta plenamente válida a los problemas y expectativas que la vida plantea a cada hombre y a cada sociedad. Esto será posible si los fieles laicos saben superar en ellos mismos la fractura entre el Evangelio y la vida, recomponiendo en su vida familiar cotidiana, en el trabajo y en la sociedad, esa unidad de vida que en el Evangelio encuentra inspiración y fuerza para realizarse en plenitud" (n. 34).

Queridos diocesanos, elevemos juntos nuestra invocación al Espíritu Santo,

especialmente en este día de Pentecostés y siempre, para que llene de su gracia a toda la Iglesia y a cada uno de nosotros en particular.

Os doy mi bendición.

+Jesús García Burillo

Obispo de Ávila

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