Temporales que nos han puesto a prueba

Temporales que nos han puesto a prueba
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Mons. Joan E. Vives Hace un mes, el desbordamiento de los ríos pirenaicos causó mucho daño en el Valle de Arán y también en la comarca del Pallars, al igual que en otros lugares del Pirineo bien queridos, como el Santuario de la Virgen de Lourdes. También el granizo y la piedra dañaron 46.000 Ha. de plantaciones de fruta dulce y cereales en las comarcas del sur de la Diócesis y en otros lugares de Lleida. Son momentos en los que la naturaleza se desata y arruina tantos esfuerzos realizados. Tenemos que dar gracias por no haber sufrido daños personales y sólo materiales. Son temporales que ponen a prueba nuestra fe y esperanza, y que han sido senda de caridad y de solidaridad entre los vecinos, los pueblos y la gente de todo el país. La fe nos tiene que sostener.
El Obispado de Urgell mostró su comunión con los damnificados de aquellas horas con ayudas de todo tipo, incluso abriendo la iglesia de Arties a todos los que necesitaban pasar la noche fuera de sus casas. Mantas y víveres, manos amigas y fuerza valerosa para quitar barro y reparar daños. También se hizo público un comunicado de solidaridad el día 19 de junio, y después con los sacerdotes y grupos de voluntarios, estuvimos cerca del dolor de muchos hermanos que habían perdido sus bienes.
La Nota del Obispado decía: "Todos los que formamos la Diócesis de Urgell y yo mismo, como obispo vuestro, estamos unidos a todos los ciudadanos y los pueblos del Valle de Arán y el Pallars Sobirà en estos momentos de prueba para todos los pirenaicos, a causa de las riadas tan fuertes que han causado muchos destrozos materiales, y sobre todo, la angustia por el peligro en casas y bienes.
"Queremos enviar un mensaje de comunión y de agradecimiento al Magnf. Sr. Síndic de Aran, al Conselh Generau, y a los Alcaldes y Concejales de todos los pueblos de estos territorios, por todos los esfuerzos que están llevando a cabo junto con las fuerzas de seguridad, los bomberos, los agentes forestales y otros grupos de voluntarios que se han puesto rápida y generosamente al servicio de todos los ciudadanos.
"Debemos tener todos serenidad y hacer cuánto sea necesario para ayudar solidariamente a los más damnificados por estas inundaciones. Y roguemos unidos a la Virgen de Mijaran para que nos guarde en estas horas de angustia. Ella desde su Santuario de Mijarán inundado, también ha participado de los destrozos, y se ha unido a sus hijos del Valle en el sufrimiento y la angustia. Ahora nos ayudará a seguir adelante con esperanza y solidaridad entre unos y otros. Me siento muy unido a todos vosotros. Con mi bendición y comunión en Cristo."
Aquellos días pude visitar personalmente a los más afectados del Valle de Arán, de Salardú a Les, y también Esterri d’Àneu, St. Joan de Isil, Espot y Ribera de Cardós, con Llavorsí y Sort. También Ivars de Urgell y las plantaciones del sur del Obispado. Destaco el trance de entrar en el Santuario de la Virgen de Mijarán desolado, con el corazón encogido y la emoción viva, y rezar un avemaría muy devota en nombre de todos los araneses y urgellenses. Para que María nos ayude a seguir adelante con esperanza. Viendo la gran colaboración para reponerse juntos de las inundaciones y del granizo, palpando la solidaridad tan grande, nos llenamos de fe y de confianza. "Sálvanos Señor", le gritamos. Y él nos dice "¡Hombres de poca fe!".
+ Joan E. Vives
Arzobispo de Urgell





