Recemos juntos por el Papa

Recemos juntos por el Papa
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Mons. Rafael Palmero Queridos diocesanos: Tenemos a dos pasos el Día del Papa. Responded a la invitación que hoy os hago.
Jesús, después de un largo rato de oración, eligió a doce apóstoles, para que viviesen con Él, fueran testigos de su resurrección y enviados un día a predicar el Evangelio por el mundo entero. Al frente de este Colegio puso, tras haber confesado su amor al Maestro, a Simón Pedro. Y Pedro fue el primer Papa de la historia, teniendo la Iglesia por El fundada, al propio Cristo Jesús como piedra angular de la misma (cf. LG 19).
Justamente con la misión encomendada por Jesús, Pedro recibió también, como Vicario de Cristo y Cabeza visible, un poder personal, directo e inmediato, sobre los fieles del mundo entero. En virtud de este ministerio, Pedro y sus sucesores, enseñan, apacientan, santifican. Hoy, los obispos, sucesores de los apóstoles, "junto con el sucesor de Pedro, Vicario de Cristo y Cabeza visible de la Iglesia rigen la casa del Dios vivo" (LG 18). Siempre "con Pedro y bajo la guía de Pedro" (AG 38).
Sucesor de Pedro es el título referido preferentemente al Papa por motivos de índole diversa, también ecuménicos. Como Romano Pontífice da a entender que es principio visible y fundamento de la unidad, tanto de los obispos como de los fieles. "El cuidado de anunciar el Evangelio, leemos en la Lumen Gentium, en todo el mundo pertenece al Cuerpo de los Pastores, ya que a todos ellos, en común, dio Cristo el mandato, imponiéndoles un oficio común, según explicó ya el Papa Celestino a los Padres del Concilio de Éfeso. Por tanto, todos los obispos, en cuanto se lo permite el desempeño de su propio oficio, están obligados a colaborar entre sí y con el sucesor de Pedro, a quien particularmente le ha sido confiado el oficio excelso de propagar el nombre cristiano" (LG 23).
2. Benedicto XVI es hoy Pedro.
¿Quién es Benedicto XVI? En su primera aparición tras el cónclave para impartir la bendición Urbi et Orbi, él mismo se presentó como "un sencillo y humilde trabajador en la viña del Señor" (15.4.2005). Días después, durante la homilía que pronunció en la Misa de inicio de su pontificado, dijo: "Mi verdadero programa de gobierno es no hacer mi voluntad, no seguir mis propias ideas, sino ponerme, junto con toda la Iglesia, a la escucha de la palabra y de la voluntad del Señor y dejarme conducir por Él, de tal modo que sea él mismo quien conduzca a la Iglesia en esta hora de nuestra historia? Siento que debo dar gracias a Dios, que, a pesar de mi fragilidad humana, me ha querido como Sucesor del apóstol san Pedro, y me ha encomendado la misión de gobernar y guiar a la Iglesia, para que sea en el mundo sacramento de unidad de todo el género humano" (22.4.2005).
Estas palabras suyas dibujan perfectamente el perfil de este gran hombre bueno, modesto, fiel amante de Dios y de la Iglesia. A los sacerdotes reunidos en Roma tras su elección les explicó: "No se trata de honores, sino más bien de servicio, que se debe prestar con sencillez y disponibilidad, imitando a nuestro Maestro y Señor, que no vino a ser servido sino a servir (cf. Mt 20,28), y que durante la última Cena lavó los pies a los Apóstoles, ordenándoles hacer lo mismo (cf. Jn 13,13-14). Por tanto, a mí y a todos nosotros juntos sólo nos queda aceptar de la Providencia la voluntad de Dios y hacer todo lo posible por cumplirla. Ayudándonos unos a otros en la realización de nuestra respectivas tareas al servicio de la Iglesia" (22.4.2005). Benedicto XVI es el Pastor de la Iglesia Universal. Tarea que para él significa: amar a los hombres que le han sido confiados, tal como ama Cristo, a cuyo servicio está.
3. Razones para acompañarlo y encomendarlo.
Pedía el Papa días después de su elección: "Queridos amigos, en este momento sólo puedo decir: rogad por mí, para que aprenda a amar cada vez más al Señor. Rogad por mí, para que aprenda a querer cada vez más a su rebaño, a vosotros, a la Santa Iglesia, a cada uno de vosotros, tanto personal como comunitariamente. Rogad por mí, para que, por miedo, no huya ante los lobos. Roguemos unos por otros para que sea el Señor quien nos lleve y nosotros aprendamos a llevarnos unos a otros" (24.4.2005).
Somos testigos todos y sufrimos por ello de que en los últimos meses la Iglesia está siendo sitiada con noticias que ensombrecen y causan sufrimiento en el Papa. Benedicto XVI, ante estos tristes acontecimientos, mantiene una actitud de firmeza en la prueba, de confianza fundada en el Señor y de esperanza. "Nunca se ofusca la firme certeza ?ha dicho recientemente- de que, a pesar de la debilidad del hombre, la dificultad y las pruebas, la Iglesia está guiada por el Espíritu Santo y el Señor no dejará de dar su ayuda para sostenerla en el camino" (30.5.2012). "La tarea del pastor, del pescador de hombres, puede parecer a veces gravosa. Pero es gozosa y grande, porque en definitiva es un servicio a la alegría, a la alegría de Dios que quiere hacer su entrada en el mundo" (24.4.2005).
Por todos estos motivos, y cercana la celebración de la Solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, fecha en la que, unidos a todos los obispos del mundo y sus iglesias particulares, celebramos el Día del Papa, os invito encarecidamente a que os unáis conmigo en la celebración de la Eucaristía, que, Dios mediante, presidiré el domingo 1 de julio a las 8 de la tarde en la Concatedral de San Nicolás por el Santo Padre Benedicto XVI, su vida, su ministerio y sus intenciones. Tratamos de responder así, con toda generosidad a la amable invitación que él nos hizo: "Os ruego que jamás dejéis de prestarme vuestro apoyo. Si, por una parte, tengo presente los límites de mi persona y de mi capacidad, por otra sé bien cuál es la naturaleza de la misión que se me ha confiado y que me dispongo a cumplir con actitud de entrega interior. Estoy convencido de que puedo contar, además de con la ayuda indispensable de Dios, también con vuestra generosa colaboración".
Unidos fraternalmente en la oración,
+Rafael Palmero Ramos
Obispo de Orihuela-Alicante





