La prioridad del "Año de la Fe"

La prioridad del "Año de la Fe"

Agencia SIC

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Mons. Alfonso Milián El Papa no duda de la promesa de Jesús: "Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos". Pero esta seguridad no le ahorra el sufrimiento por la indiferencia que muchos hombres y mujeres de nuestro tiempo manifiestan ante la fe.

Nos ha prevenido del peligro de que, en amplias zonas de la tierra, la fe se apague como una llama que no encuentra alimento. El Concilio Vaticano II nos advirtió, hace cincuenta años, de este hecho, al decir: "Crece de día en día el fenómeno de masas que, prácticamente, se desentienden de la religión".

La renovación de nuestra adhesión a la fe debe ser la prioridad de la Iglesia en

nuestro tiempo. El Año de la Fe debe contribuir, mediante la colaboración de todos los miembros del pueblo de Dios, a abrir a los hermanos y hermanas que viven y trabajan junto a nosotros el camino hacia la fe, a facilitarles el encuentro con Jesucristo que nos ha amado hasta el extremo, y a favorecer que brille en nuestra sociedad la presencia benéfica de Dios.

Desde que comenzó su ministerio como sucesor del apóstol Pedro, el papa

Benedicto XVI no ha dejado de advertirnos que el ser humano necesita, hoy más que nunca, experimentar el gozo de su encuentro con Cristo: "La Iglesia en su conjunto, y en ella sus pastores, como Cristo han de ponerse en camino para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, y la vida en plenitud".

Frente a las voces que proclaman que Dios ha muerto e intentan marginarlo de la vida, con la pretensión de que el hombre se convierta en "dios" de sí mismo, el Papa ha reaccionado recordando que el futuro sólo está en Dios. Por este motivo, junto con el Año de la Fe, ha convocado a los Obispos a un Sínodo en el que estudien los caminos de la nueva evangelización que nuestro mundo necesita.

Estas iniciativas están llamadas a impulsar con fuerza la presencia de Dios en la vida de los seres humanos, porque tal vez nunca el hombre ha estado tan necesitado de Dios como en nuestro tiempo: "La nueva evangelización quiere ser una respuesta adecuada a los signos de los tiempos, a las necesidades de los hombres y de los pueblos de hoy, a los nuevos escenarios que diseñan la cultura a través de la cual contamos nuestras identidades y buscamos el sentido de nuestras existencias. Nueva evangelización significa, por lo tanto, promover una cultura más profundamente enraizada en el Evangelio; quiere decir descubrir al hombre nuevo que existe en nosotros gracias al Espíritu que nos ha dado Jesucristo y el Padre".

Esta nueva evangelización va dirigida a todos pero, en primer lugar, a nosotros mismos, los cristianos, porque la Iglesia, que ha recibido la hermosa tarea de llevar la Buena Noticia a todos los pueblos debe comenzar por evangelizarse a si misma. La Iglesia siempre tiene necesidad de ser evangelizada, si quiere conservar su frescor, su impulso y su fuerza para anunciar el Evangelio.

El Papa insiste en que el mayor peligro para la Iglesia no viene de fuera de ella

misma, sino de dentro, de sus pecados e infidelidades. Es tiempo, pues, de reaccionar.

La conversión de la Iglesia es posible y empieza por cada uno de nosotros. Es el primer paso que debemos dar.

Con mi afecto y bendición.

+ Alfonso Milián Sorribas

Obispo de Barbastro-Monzón

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