Piedras vivas, dedicados a Dios para servir a los hermanos

Piedras vivas, dedicados a Dios para servir a los hermanos

Agencia SIC

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Mons. Sebastià Taltavull Vivimos un tiempo lleno de la novedad que cada día nos da y que viene iluminada por la Palabra de Dios que nos llega, tiempo de disfrutar de nuestra vocación de cristianos en medio de una sociedad en la que tenemos que contagiar los valores del Evangelio y ser los primeros en dar testimonio. Esto significa que somos agentes evangelizadores, lo que significa ?lo digo en palabras del papa Francisco? que "cada bautizado, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador". También dice que "si uno de verdad ha hecho experiencia del amor de Dios que salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo. Todo cristiano es misionero, en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús, ya que somos siempre discípulos misioneros" (EG 120).

on esta orientación y conscientes del encargo que recibimos de Jesús a través de la Iglesia, durante este mes de octubre celebramos tres momentos de envío ?en Inca, Manacor y Palma? de todos los agentes evangelizadores que en nuestra Iglesia mallorquina están dispuestos a llevar esta misión adelante. No hay duda de que contamos con ellos y ellas, tan numerosos y presentes en todos los lugares de nuestra isla y lo queremos hacer como los apóstoles cuando Jesús los envía; dice el Evangelio que "se fueron y pasaban por todos los pueblos anunciando la buena nueva y curando por todas partes" (Lc 9,6). ¿Estamos dispuestos a ser y hacer como ellos? La pregunta es para cada cristiano, para toda persona que ha recibido el bautismo. Trabajo hay para todos y debemos hacerlo. El Espíritu nos acompaña.

Este domingo, celebramos la Dedicación de la Basílica de San Miguel. Es una ocasión para verificar que las "piedras vivas" de este edificio somos nosotros, siempre dedicados a Dios para servir a los hermanos, signos de una Iglesia en salida que deja la propia comodidad y se atreve a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio. La gente que pasa por la calle de San Miguel y que proviene de esta realidad tan pluricultural debe poder encontrar en las piedras vivas de la Iglesia ?que somos todos nosotros? el calor de una comunidad que acoge, que ora, que reconcilia , que bendice, y también envía. ¡Recemos unos por otros!

+ Sebastià Taltavull

Obispo de Mallorca

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