Jubileo de la Vida Consagrada

Jubileo de la Vida Consagrada

Agencia SIC

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Mons. Eusebio Hernández Queridos hermanos y amigos:

El 21 de noviembre de 2014, el Papa Francisco nos convocaba a celebrar un año dedicado a la Vida Consagrada: He decidido convocar un Año de la Vida Consagrada haciéndome eco del sentir de muchos y de la Congregación para los Institutos de vida consagrada y las Sociedades de vida apostólica, con motivo del 50 aniversario de la Constitución dogmática Lumen gentium sobre la Iglesia, que en el capítulo sexto trata de los religiosos, así como del Decreto Perfectae caritatis sobre la renovación de la vida religiosa. Dicho Año comenzará el próximo 30 de noviembre, primer Domingo de Adviento, y terminará con la fiesta de la Presentación del Señor, el 2 de febrero de 2016.

A lo largo de este periodo de tiempo, todos los miembros que viven una forma de vida consagrada han buscado cumplir los objetivos que el Papa proponía para este Año.

El primer objetivo era mirar al pasado con gratitud y nos decía Francisco: Cada Instituto viene de una rica historia carismática. En sus orígenes se hace presente la acción de Dios que, en su Espíritu, llama a algunas personas a seguir de cerca a Cristo, para traducir el Evangelio en una particular forma de vida, a leer con los ojos de la fe los signos de los tiempos, a responder creativamente a las necesidades de la Iglesia.

El segundo era vivir el presente con pasión y, por lo tanto, escuchar al Espíritu y poner en práctica los aspectos constitutivos de la vida consagrada, como son la consagración, la comunión y la misión.

En tercer lugar abrazar el futuro con esperanza, conociendo las dificultades y problemas que conlleva hoy en día la vida consagrada, y señalaba el Papa: la disminución de vocaciones y el envejecimiento, sobre todo en el mundo occidental, los problemas económicos como consecuencia de la grave crisis financiera mundial, los retos de la internacionalidad y la globalización, las insidias del relativismo, la marginación y la irrelevancia social. Pero, a pesar de todo sin perder la esperanza, fruto de la fe en el Señor de la historia, que sigue repitiendo: "No tengas miedo, que yo estoy contigo"

El próximo martes, día 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, concluiremos la celebración de este Año de la Vida Consagrada y lo haremos coincidiendo con el Año Jubilar de la Misericordia.

El Papa ha querido que en ese día se celebre en cada diócesis el Jubileo de los consagrados. Por ello os invito a todos los religiosos y religiosas, a las monjas de clausura, a los miembros de institutos seculares, a las vírgenes consagradas y todos los que vivís cualquier forma de vida consagrada a participar a las 6 de la tarde en la S. I. Catedral de Tarazona en la celebración de esta fiesta de la Presentación del Señor y a hacerlo con el deseo de dar gracias a Dios por el Año de la Vida Consagrada y participar en este Jubileo del Año de la Misericordia.

Sé que para algunos de vosotros será un esfuerzo pero estoy convencido que merecerá la pena hacerlo y, de esta forma, sentirnos en las manos misericordiosas del Padre. Yo mismo regresaré el día 1 de Roma, donde participaré en diversos encuentros con motivo de la clausura del año de la vida consagrada, para presidir esta significativa eucaristía en agradecimiento al Señor por esta enriquecedora presencia carismática en la Iglesia.

Invito a todos los sacerdotes que podáis a uniros a nosotros e igualmente a todos los fieles cristianos.

Con todo afecto os saludo y bendigo.

+Eusebio Hernández Sola, OAR

Obispo de Tarazona

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