Eres mi Hijo amado

Eres mi Hijo amado

Agencia SIC

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Mons. Fran­cesc Par­do Este domingo celebramos la fiesta del Bautismo de Jesús que cierra el tiempo de Navidad y de Reyes. Todos los evangelistas, Mateo, Marcos y Lucas, de manera explícita y Juan implícitamente, presentan el bautismo de Jesús en el río Jordán, al inicio de su actividad pública. Aquel hombre de Nazaret que se acerca a Juan es ciertamente el Hijo amado de Dios. La voz del Padre y el descenso del Espíritu lo testifican.

esús recibió el bautismo de Juan que era de purificación y de conversión para acoger al Mesías. Pero nosotros hemos recibido o podemos recibir el Bautismo de Jesús, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo.

Seguro que con frecuencia hemos escuchado esta pregunta: ¿Por qué bautizar? Y también la afirmación: "cuando sea mayor que decida". Ciertamente cada año celebrando la Pascua un grupo de adultos y de jóvenes reciben el bautismo tras un tiempo de preparación que significa el catecumenado. Pero conviene pensar en el bautismo de los más pequeños, práctica de la Iglesia muy importante para su vida.

Se nos impone una breve reflexión sobre el Bautismo y especialmente en relación al bautismo de niños y niñas.

Debemos preguntarnos: ¿POR QUÉ BAUTIZAR?

Quien oficia el bautismo pregunta a los padres qué piden a la Iglesia y las respuestas pueden ser: la fe, la gracia de Cristo, que sea miembro de la Iglesia, la vida eterna. Expresiones que sirven para responder a la pregunta.

Es necesario bautizar:

¿Podemos privar a un niño o niña del don del Bautismo por una mala entendida libertad de elección en la infancia?

La libertad y la responsabilidad es fundamental en la decisión de los adultos.

La responsabilidad y el compromiso de la coherencia es fundamental en la decisión de los padres.

A todos nos conviene vivir con gozo nuestro BAUTISMO.

+Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

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