Dos aniversarios de Benedicto XVI

Agencia SIC

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Mons. Francisco Gil Hellín Durante la semana pasada han tenido lugar dos aniversarios importantes en la vida de Benedicto XVI: el de su cumpleaños y el de su elección para presidirla Cátedrade Pedro. El Papa ha cumplido 85 años de edad y siete de Pontífice. Con este motivo se han recordado los hechos más salientes de su vida y se ha hecho balance.

Benedicto XVI nació en Alemania el 16 de abril de 1927. Después de cursar Filosofía y Teología enla EscuelaSuperiorde Frisinga, fue ordenado sacerdote en 1951. Al año siguiente inició su actividad como profesor en dicha Escuela Superior y en 1953 recibió el doctorado en Teología porla Universidadde Munich. El año 1969 se convirtió en Catedrático de Dogma e Historia del Dogma enla Universidadde Ratisbona, donde desempeñó también el cargo de Vicerrector. Entre 1962 y 1965 participó como experto en el Concilio Vaticano II y en 1977 fue nombrado Arzobispo de Munich y Frisinga.

Desde allí fue llamado por el Papa Juan Pablo II para desempeñar el cargo de Prefecto dela Congregacióndela Doctrinadela Fe, oficio que ejerció entre 1981 y 2005. Durante todos estos años fue estrechísimo colaborador del Beato Juan Pablo II, al que le unían lazos estrechísimos de afecto y lealtad. Después de la muerte de este gran Pontífice, los cardenales se fijaron en él para que fuera su sucesor. Tras la elección escogió el nombre de Benedicto.

Desde entonces no ha dejado de sorprender. Quienes pensaban que, dada su avanzada edad, interrumpiría los Viajes Apostólicos que había prodigado Juan Pablo II, se encontraron con un balance, al día de hoy, de 23 viajes fuera de Italia y no pocos dentro de Italia. Quienes habían trazado una imagen ?falsa, ciertamente- de hombre duro y dictatorial, se encontraron con una persona profundamente humilde, muy respetuosa con las personas y sus ideas y muy amante de ir desarrollando su ministerio con la lógica del grano de mostaza. Quienes, en fin, pensaron que sus encíclicas y predicaciones serían abstractas y difíciles de comprender, se han encontrado con la realidad de unos textos tan profundos como claros y diáfanos.

Alguien ha resaltado como una de las características más importantes de su Pontificado "que entra hasta el fondo de los problemas, los aborda y no los deja pasar, aunque sean incómodos. El Papa toma el toro por los cuernos y se expone en primera persona. Pocos son los líderes que arriesgan tanto".También ha sido puesto de relieve que la tónica de sus intervenciones es su tono positivo. Él insiste en que el catolicismo no es un cúmulo de prohibiciones sino una opción radicalmente positiva.

El cardenal Kurt Koch, actual Presidente del Secretariado parala Unidadde los Cristianos y buen conocedor del Papa, ha escrito en el prólogo de un libro que acaba de publicar estas palabras: "El Papa está convencido de que la verdadera renovación dela Iglesiano puede partir de las masas" y que es fruto no tanto de "programas oficiales" cuanto "don del Espíritu Santo".

No sabemos lo que Dios tiene previsto para el Papa en la etapa final de su existencia. Él mismo lo ha dicho con ocasión de sus aniversarios. A nosotros nos queda el gozoso deber de pedir que Dios le siga conservando, protegiendo y ayudando para quela Iglesiaprosiga en el camino de la nueva evangelización y aportando luz y calor a este mundo que nos ha dejado en herencia.

Además del regalo de nuestra oración, pienso será muy grato a Dios que prosigamos la lectura, meditación, difusión y, sobre todo, vivencia de sus escritos, llenos de sabiduría y piedad.

+ Francisco Gil Hellín

Arzobispo de Burgos

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