
Madrid - Publicado el
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Nos remontamos hasta los primitivos tiempos de la Iglesia en Hispania. Concretamente en la Cesaraugusta de nuestra geografía que es Zaragoza. Hasta allí nos lleva el Santoral de esta jornada. Porque hoy celebramos a San Valero. Desde muy pequeño es educado en la Fe por sus padres.
Su amor a Dios le hace tener un rato muy dulce con Él en la oración. También es un hombre que profundiza en la Sagrada Escritura para estudiarla y formarse. Así es elegido Pastor de la Iglesia donde se encuentra el Pilar. Es el primer obispo zaragozano conocido.
Su vida está íntimamente relacionada con el mártir San Vicente, cuya festividad celebrábamos el pasado 22 de enero. Su Ministerio Episcopal estaba muy vinculado a los necesitados. Lo único que tiene es su dificultada la hablar. Por eso el diácono habla en nombre suyo siempre.
Es la época de una cruel persecución contra la Iglesia. Cuando ambos son descubiertos, son detenidos y llevados a Valencia para ser juzgados. Este obispo será desterrado, pero no sufrirá el martirio a diferencia de San Vicente.
Participó en el Concilio de Elvira -el primero que se celebró en Hispania y en el que se aprobó el Celibato Sacerdotal obligatorio para la Iglesia de Rito Latino-. San Valero muere hacia el año 315. Al nacer el Reino de Aragón será descubierto su sepulcro. Las reliquias se guardan entre Roda de Isábena y en la Seo de Zaragoza. El culto a este Santo comienza en el siglo XII.





