Domingo de la Palabra de Dios

Domingo de la Palabra de Dios
Publicado el - Actualizado
2 min lectura
El día 30 de septiembre, en que celebra la Iglesia la memoria litúrgica de san Jerónimo, este año en el comienzo del 1.600 aniversario de su muerte, conocido sobre todo como el traductor de la Sagrada Escritura al latín en la versión conocida como "Vulgata", hizo pública el Papa Francisco una Carta Apostólica, que tiene un alcance grande para el futuro ya que por ella instituye el Domingo de la Palabra de Dios, coincidiendo con el III Domingo del llamado litúrgicamente tiempo ordinario.
El que sea dedicado un domingo a la meditación y celebración particular de un aspecto del misterio cristiano nos recuerda cómo el Papa Juan Pablo II determinó que el II Domingo de Pascua fuera denominado de la Divina Misericordia, como había deseado su paisana Santa Faustina Kowalska y expresado en su Diario en el n. 299.
¿Cuál es la intención del Papa? Se inscribe en el dinamismo de recepción del Concilio Vaticano II y de la prolongación de otros documentos que se inscriben en el mismo itinerario. Debemos recordar cómo la Iglesia desde hacía varios siglos, en gran parte como reacción a la Reforma protestante, se había distanciado en su vida espiritual y en la acción pastoral del uso habitual de la Sagrada Escritura. La celebración litúrgica en latín había contribuido también a ese distanciamiento. Pues bien, el Concilio Vaticano II recuperó felizmente el lugar que corresponde en la vida y misión de la Iglesia a la Palabra de Dios.
Termina el Papa la Carta sobre el "Domingo de la Palabra de Dios" con una referencia a la Virgen María la Madre del Señor. María fue bienaventurada porque creyó lo que se le había dicho (cf. Lc. 1, 45). "María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón (Lc. 2, 19.51).
¡Que la Palabra de Dios ocupe en nuestra vida cristiana un lugar destacado y le prestemos la debida atención!
+ Card. Ricardo Bláquez
Arzobispo de Valladolid





